2.3.15

SOBERBIA

Image::MR DMITRY BOCHAROW PHOTOGRAPHER © MOSCOW::


“Lo único que no me gusta de ti, es que me pareces demasiado soberbio”, me dijo un chico ayer. Quedé mirándolo fijo unos instantes, en silencio, antes de reírme. Creo que no sabía aquel chico, exactamente lo que era la soberbia… la soberbia. ¡Qué palabra! No era la primera persona que me lo decía. Ya mi padre, cuando era pequeño me lo decía: “Hijo no seas soberbio. Es el peor defecto que una persona puede tener”… Años después, cuando entrara por primera vez a los pasillos del Museo del Prado, o llegase a la tumba oculta de la pirámide más grande de Giza, en el Cairo, o apareciera ante mis ojos la galería de cristal del Palacio de Versalles y mirara por una de sus ventanas aquellos jardines creados por Luis XIV, o quedase paralizado ante el glaciar Perito Moreno en el fin del mundo argentino, entendí lo que realmente era la soberbia, y no estaba ni remotamente cerca de eso, sino todo lo contrario… 


Soberbio fue Adolf Hitler. Soberbio fue Stalin. Soberbio fue Franco o Pinochet en el sentido más extremo de ese defecto, cuyo extremismo acabó con cientos de litros de sangre corriendo literalmente por las alcantarillas. Soberbios fueron también los creadores de lo que hoy conocemos como las maravillas del mundo ideadas y desarrolladas por la mano del hombre, activos materiales de la grandeza a lo que en distintas épocas hemos sido capaces de llegar a ser y crear. Soberbios los científicos que han querido tener en sus manos a través de sus investigaciones, el poder de llegar a salvar una vida, motor principal del desarrollo de la medicina actual, en constante evolución. Soberbios los artistas, que en su visión metafísica de la vida y el hombre, nos han legado esas maravillas que hoy se subastan en los salones de Christie’s o Sotheby’s a precios igualmente soberbios, cuyas transacciones individuales serían capaces de alimentar pueblos enteros azotados por la miseria. Soberbios todos esos premios Nobel, que si no tuviesen ese defecto dentro de ellos, probablemente no hubiesen sido capaces de crear todas las maravillas por los cuales son galardonados. Soberbios todos esos diseñadores de moda cuyos aires de grandeza han proporcionado trajes que con el paso del tiempo se han convertido en objetos de museo, obras de arte anheladas por cualquier clase de cuerpo, registros de su propio tiempo... La soberbia es una cosa tremendamente especial, que no siempre se entiende bien. 


Siendo estudiante en Buenos Aires, durante un examen de fin de año en una clase de pintura, nuestro profesor llamado Ricardo Laham (ex ayudante de Emilio Petorutti, ganador del premio Gugghenheim el mismo año junto a Roberto Matta) le pidió a mis compañeros que me evaluaran. Esa sería mi nota final. Ellos, cerca de 7 personas, fueron lapidarios. La última compañera en evaluarme dijo “Le pongo la nota mínima, para que aprenda a no ser soberbio”… Laham nos dijo a todos: “Jamás he puesto un diez en toda mi carrera docente a ningún alumno” Luego se dio vuelta hacia a mí y continuó: “Pero a ti te pondré un diez, porque dentro de todo este grupo, y de todos los grupos que tengo aquí y en otras universidades, creo que eres el único artista. El único artista de verdad. Te pongo un diez por tu soberbia, porque siempre los que no sean lo suficientemente buenos, encontrarán soberbio a quien si lo sea, y eso es una maldad que la gente está muy acostumbrada a hacer. Te pongo un diez para que todos tus compañeros aprendan desde hoy, a ser menos soberbios”… puede que Laham haya entendido la soberbia como un sinónimo de bella factura en la estima apropiada del sí mismo que proviene, según el objetivista Ayn Rand, de la ambición moral de vivir en plena consistencia con valores personales racionales. La misma soberbia era para Nietzsche una virtud elevada propia de hombres superiores, conducente a una honestidad absoluta con uno mismo imposibilitando cualquier clase de trampa o acto deshonesto, en una superación constante buscando estar por encima de los demás y no ocultarlo ante nadie y sobre todo.



Sin embargo ese modo de entender la vida y el mundo no es entendida por gran parte del común de las personas, sino como uno de los más graves pecados capitales. No se entiende como mirar a un caballo brioso o un pavo real limpiando sus plumas, sino como esa orgullosa actitud de sobrevaloración del uno mismo respecto a otros para saltar por sobre obstáculos o situaciones o desvalorizar un contexto específico. Una horrible incitación al valorarse demasiado creyéndose capaz de hacer cualquier cosa por encima de los demás e incluso de uno mismo. Un simple y prepotente arrogante. ¿Será esa la verdadera visión de la arrogancia?... ¿Por qué no podría ser la soberbia el mensaje que pretende transmitir la inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte, animando, como sostenía Eclesiastés, la adopción de un sombrío punto de vista sobre el mundo?... ¿Qué pasaría si entonces, los soberbios fuesen en realidad altos practicantes o representantes de la objetividad? Si se supone que para ser objetivo a la hora de expresar un juicio el sujeto debe abandonar todo aquello que le es propio, como las ideas, las creencias o las preferencias personales para alcanzar la universalidad, ¿podría un universal ser tan universal para llegar a ser confundido con un soberbio? Es un tema que aún en nuestros días no encuentra una respuesta que cubra toda su amplitud. Lo importante, tal vez y en determinadas circunstancias (donde no corran ríos de sangre), sea entender a un supuesto soberbio no como la satisfacción de la propia vanidad a través del deseo de ser preferido por otros, sino como acto de autoafirmación y reivindicación en un mundo contemporáneo donde aquello como valor, hoy, es una joya. Invaluable. 



18.2.15

DIOSES Y REYES


Image::ALEXANDER McQUENN © LONDON::



Penguin Press acaba de publicar hace una semana el nuevo libro de la corresponsal de moda en París de Newsweek y colaboradora de The New York Times Dana Thomas, titulado “Dioses y Reyes”. En la obra, la periodista narra el ascenso y la siguiente caída de dos grandes nombres del mundo de la alta costura: Alexander McQueen y John Galliano. Sin duda un par de temas que aún hacen mucho ruido, y es que la truculencia de ambos casos son caldo de cultivo ideal para el morbo y la incrementación de ventas de la editora del pingüino.


Su publicación nos regresa a esos momentos, cuando Galliano se convirtió en la extravagancia más grande que conociera la conservadora Maison Dior, un circo de los grandes arriba de las pasarelas. Asimismo al momento de McQueen, cuando un sombrío teatro hiciera sudar helado a todos los que alguna vez presenciamos sus desfiles repletos de oscuridad y precisión técnica en trajes como sacados de películas de ciencia ficción. Pareciese hoy cuando sonó el teléfono y al descolgar el auricular una voz anónima desde Londres, al otro lado del teléfono, me avisaba que el inglés se había colgado del armario un día antes del funeral de su madre dejándome inmóvil, frio, petrificado… como a todos, o cuando me enterara por la prensa que John (Galliano) borracho y puesto hasta las cejas en un café de París le gritaba a dos turistas que deberían ser encerradas en una cámara de gas aduciendo a los métodos aplicados contra los judíos durante el horror del Tercer Reich. Me llevé la mano a la frente y agaché la cabeza en ese entonces, sabiendo que los propietarios de la casa eran ni más ni menos que unos de los judíos más ricos de Francia. Cretino. Pero vamos, que bajo el efecto del alcohol todo el mundo hace y dice tonterías. Sin embargo fue linchado y expulsado de la firma. Fue el ya fallecido Oscar de la Renta que en su solidaridad latinoamericana le diese una nueva oportunidad en complicidad con la cabeza de la edición norteamericana de la revista Vogue Anna Wintour, para acabar convertido en el nuevo director creativo de la agonizante Maison Martin Margiela tras la salida de su fundador, hace ya años y por estos días propiedad de un grupo italiano cariñoso con el show business y las alfombras rojas.


El circo, la verdad, ya a esas alturas, resultaba bastante cansino. Una cosa era que se tratase de un par de genios del hilo y la aguja, y otra muy distinta, que se creyesen el cuento aquel de creerse algún tipo de rey, o más grave aún, algún tipo de Dios. Hablamos de moda, no de medicina o ciencia… Dana Thomas los usa para desarrollar una investigación de cuatrocientas páginas por donde desfilan ex amantes, ayudantes resentidos, vampiros nocturnos quienes junto a uno u otro se metían por la nariz hasta el azúcar y no dejaban florero con agua. La autora del libro se defiende aduciendo a que fueron dos creadores que pagaron un altísimo precio por la mutación del mundo de la moda, donde de una locura romántica y creativa todo se transformó a un mundo de poderosas multinacionales globales. Pero debería saber, nuestra querida Dana, que toda la vida ha funcionado así, desde que partiera la democratización en la moda y la apertura de nuevos países emergentes con alto poder adquisitivo, y desde que Zara se volviese más poderosa que los grupos PPR o LVMH juntos. Si ambos cayeron como presas perfectas de esta nueva globalización, por qué otros no… ¿Por qué no cayó Westwood, por qué no cayó Gaultier, por qué no cayó Slimane cuando eran igual de niños malos de la moda? Quizá, porque nunca terminaron de creerse esa idiotez de dioses y reyes. ¿Por qué no cayó De la Renta, Valentino, De Castelbajac  o Saint Laurent? Absolutamente, porque tenían bastante más y mejor educación, desde la cuna, como para no fliparse con el circo de la moda y todas sus estupideces, así de simple, así de claro. Fueron y son más caballeros, de otra época de verdadera alta costura y buen gusto en la moda.


McQueen era el último de seis hijos de un taxista; Galliano hijo de gibraltareños españoles católicos, llegado siendo un niño al barrio judío del peñón en Londres. A McQueen le cambió la vida al convertirse en ayudante en los talleres de Savile Row Anderson & Sheppard; a Galliano al abrírsele el mundo dentro de las aulas de la Saint Martin’s.  Años después de que la vida les sonriese y tiraran todo a la basura por inestabilidades psicológicas o perfiles psiquiátricos, no fue culpa del mundo de la moda, sino propia, fue culpa de su falta de voluntad y sus excesos con el alcohol, las drogas, el sexo y la vida nocturna. Supongo que todos en algún minuto pasamos por lo mismo… pero las voluntades son otras, que sumado a suicidios por parte de seres queridos, cercanos, terminaron por hacerlos estallar como una bomba de tiempo, y ya. Darle más manivela a la caja musical del morbo no es correcto con un muerto en el caso de McQueen, y en el de Galliano, Dana Thomas hace estallar igualmente su popularidad por los aires, inconsciente de ensalzar en nuestro mundo y nuestra época, la burla por el cuidado por las palabras, por la comunicación y por la desvalorización de aseveraciones tremendas del horror que sufrió su propio país, sus antepasados y su continente, más aún en los hechos tan recientes de Charlie Hebdo que tiene a todos aún con las manos temblorosas. Sin duda, un libro de poca monta, en la seguridad de que Galliano al menos, podrá siempre transformar su historia, para mejor, y morir viejo y en paz. Hay algo muy raro en tratar de la misma forma las vidas de un vivo… y un muerto… Hay temas más interesantes que documentar, sin lugar a dudas, MS Thomas.

        


15.2.15

ESTILO

Image::MR NICO PHOTOGRAPHER © BARCELONA::


Han concluido ya las principales pasarelas internacionales de la moda para las colecciones otoño-invierno 2015. Con una especial atención por la aplicación de tecnología y su romance perturbador con la artesanía, quedan ya tiradas las cartas de lo que se usará la próxima temporada estival de la línea del ecuador hacia arriba, y seis meses después hacia abajo. Sin embargo, debajo de las pasarelas la realidad es otra. Han pasado ya varias temporadas pero el estilo general de nuestra época no se resigna a abandonar el grunge, lo vintage y el ya cancino estilo hipster. Y es que no pasa aún una recesión que ha abofeteado al mundo entero a palma abierta. Y es que pareciera ser que en estos estilos millones de jóvenes mujeres han encontrado un refugio para crearse una imagen con prendas y accesorios al alcance de sus no muy abultados bolsillos. Y para los hombres corre la misma regla. Las barbas se multiplican cual Grecia clásica, las camisas leñadoras, alpargatas, zapatillas de lino y suela de goma, gafas de pasta, morrales, suspensores y pantalones pitillo se producen a mansalva, los baúles de las abuelas son saqueados cual viejo oeste por las nietas y el plástico en muñecas, cuellos y orejas hacen de China y Taiwán amos y señores de la moda. Y qué quieren que os diga, está bien.


Por las calles de grandes y pequeñas ciudades van y vienen hombres y mujeres como una gran manifestación poética de oda a los mendigos. Algunos se ven muy bien, otros regular, otros… bueno, hay de todo en la gran flora y fauna. Los tatuajes de estrellas en hombros y brazos, de pin-ups en caderas y gemelos se reproducen en todos los colores y los aretes al estilo tribal nos regresan a las primeras tribus africanas del mundo. El negocio de la próxima década serán las clínicas para quitar a láser los tatuajes de todas esas pobres almas y reconstruir quirúrgicamente miles de orejas cercenadas pagadas por padres indignados. Grito y plata. Los menos arriesgados, han convertido a Zara, Mango y H&M en verdaderos imperios casi sin siquiera hacer publicidad. Todo el mundo se ve distinto, todas las personas se aprecian diferentes… tan diferentes en esa oda a la mendicidad, que una vez más, como todo ciclo en la moda, han acabado por verse todos iguales. Le llamaremos la “tribu mileurista”.


Y la tribu mileurista nos enseña, en su ausencia de estilo, sobre la importancia de eso mismo, del estilo. El estilo real, que aún nadie es capaz de explicar, a excepción de aquellos que realmente lo tienen, que normalmente no hablan… y pasa que no todos pueden ni deben vestirse igual en las formas y en los tejidos. Lo vintage o lo grunge puede quedar bien en una joven delgada, pero arruinaría a una mujer mayor. Cuando se conjunta forzosamente la proporción del cuerpo con la función de la ropa, se va todo al garete. El gran secreto está en ser consciente del cuerpo propio, y luego en su atractiva distribución. La ley marcial, debe Usted saber, es entender que la ley de la belleza, las normas del estilo y la elegancia actúan severamente bajo una apariencia natural, como escribía Vicente Verdú tras leer los libros de Adolf Loos y Lorenzo Caprile.



Los estilos vintage, grunge o hipster pueden funcionar bien, y de hecho sucede en muchísima gente que ha aprendido a sacarles partido, siempre y cuando en ellos encuentren la naturalidad. Los otros, que han encontrado en estos estilos contemporáneos una posibilidad de diferenciación a bajo costo y que resultan tan claros en sus formas visuales para pertenecer a la supuesta modernidad, no han hecho más que crear otra tribu urbana que con el paso de los años se ha convertido en la moda de nuestro tiempo y todo lo que conlleva. Y cuando algo es masivo, comprenderá Usted, que de estiloso no puede tener absolutamente nada, porque el secreto, como es lógico, estará siempre en la diferenciación. En eso la alta costura tampoco aporta, al ya no ser realmente alta costura. ¿Qué gran mujer querrá llevar el mismo vestido estampado que una actriz de Hollywood o cantante de pop?, ¿Querrá esa misma mujer encontrar sus zapatos en los pies de la esposa de algún yupi o nuevo rico o una prostituta de lujo? La respuesta es no. El estilo es pura y simple naturalidad, lleve un pesado collar de Chopard, un vestido de la última colección de Raf (Simons) para Dior, los zapatos del baúl de su abuela o los pendientes plásticos comprados en el mercadillo de fin de semana. En ese sentido, el mileurista tiene algo a su favor: encontrar todo aquello con lo que se sienta bien, cómodo, natural, caro o barato, porque podrá lograr un aura a su alrededor, que no lo dan ni los tatuajes, ni los aretes tribales, ni los collares de diamantes ni los vestidos de la rue Saint Honoré. Sea Usted mismo, y no pertenezca a nada, a ninguna tribu, a ninguna moda. Tenga Estilo. 



30.1.15

CHARLIE HEBDO

Image::MR EDDY LEMAISTRE PHOTOGRAPHER © PARIS::


Un miércoles de enero sería un día especial. Conocería a Eva, mi primera sobrina que acababa de llegar desde Francia junto a mi hermano y mi cuñada, una estupenda periodista oriunda de granada. No pensaba en nada más, solo en esa belleza de cuatro meses que solo conocía por las fotos y los videos que me enviaban a la distancia. No era menor. Se trataba de la primera mujercita en una familia de hombres con caracteres bastante fuertes. Entre pura testosterona había aparecido de repente, un puntito de ojos grandes que chupaba su chupete a lo Magie Simpson mirándolo todo, descubriendo el mundo y todo lo que en él se mueve. Y así estaba ese miércoles, al medio de una tienda infantil por primera vez en mi vida tratando de descubrir las tallas en las etiquetas de la ropa para bebés, un nuevo mundo para quién os escribe, indignado por los precios absurdos en las etiquetas de prendas que tendría puesta la niña como mucho tres meses.

En esas andanzas por el mundo de osos de peluche, zapatos talla dos y etiquetas entre cero a cuatro meses, trataba de entender lo que estaba ocurriendo, excitado no, excitadísimo, cuando el móvil me avisaba de un mensaje de texto. “Mira ya la prensa” escribía una amiga desde París. Algo había pasado. Algo gordo. Pagué rápido la cuenta irritante de un vestido hermoso y salí de aquella tienda de Inditex buscando el mesón de informaciones del centro comercial. Al conectarme y ver lo que ocurría, portada de los más importantes tabloides del mundo, y en realidad de todos, tuve que sentarme y dejar la bolsa con el vestido a un lado. La noticia era francamente perturbadora, y me tocaba especialmente siendo ilustrador, al igual que mi hermano. Hacía menos de una hora, a media mañana, al menos dos de tres tipos vestidos de negro de pies a cabeza, entraban al número 10 de la rue Nicolas Appert en París, armados hasta los dientes con kalashnikovs y abrían fuego a quemarropa contra los empleados y periodistas de la revista satírica “Charlie Hebdo”, conocida en Francia por el tono de sus sátiras cómicas contra todos y todo e internacionalmente por ser amenazada por el fundamentalismo islámico radical, o por grupos terroristas con todas sus letras.  

Probablemente nunca un crimen de páginas policiales ocupase tanto espacio y portadas ni en Francia ni en el resto del mundo, y es que el “Caso Charlie” se convirtió en viral, y eso, debido a que atacó directamente al corazón de los medios de comunicación y en la ciudad emblemática del mundo occidental. Al más puro estilo hollywoodense, las kalashnikov se pasearon y escupieron fuego a libre albedrío en las calles de París, inimaginable, pero cierto. Francia se blindó en cuestión de horas, al igual que sus ciudadanos. El país entero salió a las calles y el evento se convirtió en la mayor manifestación social tras décadas de letargo. El nacionalismo se convirtió en grito de guerra en una sociedad acostumbrada a renegar de ese mismo nacionalismo, demostrando que esa misma característica, tan francesa, estaba más arraigada en el inconsciente colectivo que la primera vacuna.


Las críticas al extremismo islámico vinieron de todos los frentes, por partes de ricos y pobres, derechas e izquierdas, jóvenes y adultos, moros y cristianos. Los artistas e ilustradores de todo el planeta se tomaron revancha contra la censura extremista multiplicando sus creaciones por diez mil; radios, televisiones, diarios y revistas se dieron la mano para realizar la cobertura jamás vista a un hecho policial, masturbando el sensacionalismo mediático hasta la eyaculación y por un instante, Occidente entero desafió, advirtió y amenazó a Medio Oriente, a través de la imagen, que la estupidez que acababan de hacer no le atemorizaría, ni ahora ni nunca. Todos los responsables fueron cazados como perros por los servicios de inteligencia y asesinados a tiros sin misericordia ante la expectación nacional y mundial de millones de espectadores. La cacería filmada minuto a minuto en un espectacular reality show.



Independiente de esta lección cívica, política y artística, pocos se han detenido a pensar, sin embargo, en las razones para que un grupo de personas lleguen a esa locura que es el asesinato por la ridiculización de creencias y personajes religiosos. Dìcese que la sátira es propia de sociedades adultas y democráticas donde la posibilidad de duda es tremendamente sana para no permitir las idas de olla de ninguna ideología.  Pero este pensamiento, muy locuaz, no puede pretender ser entendido por una suma escalofriante de millones de personas que no saben ni siquiera leer ni escribir, históricamente sumidos en la pobreza, manipulables y sensibles a la humillación bajo el yugo de dictaduras y fuerzas armadas de violencia indescriptible. Francia, desde su poltrona intelectual y educativa, desde siempre se ha esmerado, quizá de forma inconsciente, de sentirse y creerse superior al resto de culturas, y hacérselos saber de forma pedante y muy bien diseñada. Quien os escribe, ya desde algunos años en el extremo sur del planeta y el continente latinoamericano, no ha visto, porque no es común, la mofa de ninguna religión en los medios de comunicación escritos de ningún país sudamericano. Puede deberse a que son gentes menos intelectuales a nivel general y masivo. O puede deberse también, a que están todos los pueblos de habla castellana dedicados a la devoción por la alegría y la buena convivencia en pro de una paz, a diferencia del primer mundo, por la convivencia sana en los industrializados, donde aún, en un lugar del mundo viven en paz judíos, musulmanes y cristianos. La sátira viene a la vida política de sus países y a la vida común de sus sociedades, cotidiana, no a las creencias, porque desde siempre también, ha crecido en sus mundos de mitología y espíritus. Francia debe aprender de Charlie Hebdo, a entender de una vez que la verdadera democracia radica en la aceptación por la diferencia, no en su ataque, mucho menos a través de sus artistas. Nadie es quién para meterse con la fe de las personas, mucho menos cuando es la piedra angular para superar el sufrimiento de los problemas, la pobreza y la miseria para cientos de millones de almas. El ser una cultura laica, intelectual y racional, no le da ningún derecho a menospreciar a otras y es curioso, precisamente en el caso francés, que en su superioridad agnóstica, sea según el barómetro de la felicidad, uno de los países más infelices de la tierra. Parece ser que los que no creen en nada y saben más, tienden a estar más tristes. Habrá que esperar a ver cómo siguen las cosas. Si el nacionalismo y la xenofobia tras el Caso Charlie ganará terreno en suelo galo, por ende en el resto de Europa complicando aún más la lucha por la igualdad y el mantenimiento de sus pseudo democracias... Si el fundamentalismo islámico volverá a tomarse revancha envenenando más el sentir y pensar de sus súbditos… Si los artistas serán capaces de generar un nuevo tratado universal que regule una ética en el ejercicio del lápiz y el papel para que este tipo de horrores jamás vuelvan a ocurrir, y básicamente caballeros, si seremos capaces, entre todos, de que este mundo sea un poco menos circo, aunque como están las cosas, es poco probable. Mi pésame a todos los colegas de Charlie Hebdo, a sus familias y en especial, a sus hijos.



2.1.15

LA FELICIDAD

Image::EVA K. SALVI PHOTOGRAPHER © LONDON::


“Ser exitoso, tener salud, amor, dinero, en fin… ser feliz”, es la respuesta que más se repite al momento de preguntar a cualquier personal cuál es el fin último de su vida. Un sacerdote jesuita una vez me dijo que la felicidad no existía, que era solo un momento y no duraba demasiado, que el hombre caminaba toda su vida en tratar de buscar eso, la felicidad, y aún en su lecho de muerte, no era capaz de encontrarla, porque si la encontrase, no tendría otro fin en su vida, nada por qué vivir… eso significaba, saqué por descarte, que si la felicidad duraba tan poco, que eran sólo momentos, entonces debería llenar mi vida de esos “momentos”, y hacer todas las locuras inimaginables para llenar mi propia vida de eso, de felicidad. Hasta ahora, ha dado resultados, aunque la gente te tilde de loco, loco de atar, y es que la gente señores no está acostumbrada a que de un minuto a otro encontrarse con alguna excentricidad, con alguna locura, o que alguien, de la nada, le demuestre concretamente cariño, bondad o misericordia. El mundo es tan hijo de puta y tan lleno de pesadillas echas realidad que muchos han perdido eso, la capacidad de ser felices, incluso con todo el dinero del mundo en los bolsillos.


Ayer, la WIN/Gallup International ha publicado el mapamundi de la felicidad, situando increíblemente a Europa como el más infeliz de la tierra, encabezado por Italia, Francia, Rumanía, Bulgaria, Letonia y Grecia. Y si he de escribir sobre esto, la felicidad, es porque ayer, primer día de año nuevo y casi como una coincidencia con la publicación del barómetro de WIN/Gallup, me compartieran el documental “HAPPY” de RokoBelic, una ópera prima que mide a nivel internacional este tema y que entrega una visión bastante acertada de su existencia, su inexistencia y el por qué de ambas. También el documental dedicado al libro “El Secreto” sobre la ley de la atracción, supuestamente empleado por los grandes líderes y poderosos desde el inicio de los tiempos… un libro que cayese en mis manos hace años, cuyo contenido es revelador más allá de su caparazón de libro de autoayuda. Y es que todo, al final, remite a la capacidad propia de sentirse bien, como estado continuo, no pasajero, y eso se lanza y se devuelve como un boomerang. Y está comprobado por todas partes, es más, lo puede comprobar Usted mismo. ¿Cómo? Haga una buena acción y vea cómo se siente después, y cuánto tiempo le dura. Ayude a una persona sin siquiera se lo pidan, y haga el mismo ejercicio después. Es increíble cómo afecta positivamente el cerebro, y hasta las hormonas.


¿Y por qué escribir sobre la felicidad en un blog de moda y tendencias? Porque precisamente la gente que participa de estos mundos, no parecen muy felices, y eso es una constante que se repite en todos los años dedicado a esto… y no es grato. Y es que la moda es un soporífero a estados de angustia, depresión y ansiedad. Alimenta los deseos de llegar a una supuesta felicidad siendo capaces las personas de conseguirla a través del dinero, creyendo que la felicidad se puede comprar consiguiendo un Chanel, un Valentino o un Balenciaga. Es una regla con la que uno trabaja desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta en la noche. Sin embargo, para poder mantenerse durante el tiempo en un mundo tan real como irreal, es necesario tener una cuota grande de humor, enorme, y para eso, se necesita entrenar, diariamente, y para permanecer en ese constante estado sin depender ni del alcohol ni de las drogas, pues la única receta es tratar de ayudar, de ser solidario y generar amistades, sin torpezas. Eso genera un estado de bienestar personal constante que te mantiene de buen humor, casi cómico, y aquello, como muy bien revela el secreto de la atracción, se devuelve como ese boomerang cargado de éxito, dinero, fama y prestigio que son los condimentos que todo el mundo cree que hacen de alguien una persona feliz… supuestamente.



La felicidad… qué cosa, ¿no? Es lo mismo en las relaciones de pareja, en la pregunta de ¿cómo uno va a pretender que otro se sienta a gusto en nuestra compañía, cuando ni siquiera nosotros nos sentimos a gusto con nosotros mismos?... ¿Cómo otro te va a amar si no te soportas ni tú?... Y he ahí el gran sentimiento de soledad, que gatilla como en un revólver la depresión, la gran enfermedad generalizada del mundo moderno creada, alimentada y robustecida nada más que en nuestra cabeza, fábrica de todas nuestras enfermedades, mortales incluidas… Simplemente, no lo puede permitir. Menos hoy, menos viviendo, por casualidad o suerte, en este mundo contemporáneo lleno de pesadillas. Ser feliz, para todo ser humano, debiese ser su principal obligación, y para cualquier Estado su obligación para con la ciudadanía, invertir en la FIB, en la Felicidad Interna Bruta de su país. Si Fiji y Nigeria, dos de los países más pobres del mundo, son hoy los más felices, entonces los más desarrollados están cometiendo un error, doblemente grave. Si aquello de la felicidad es el sueño principal de cada humano sobre el planeta, y conseguirlo es gratis, una cosa que depende solamente de intangibles, la gran pregunta aquí es entonces ¡¿Qué coño le pasa a la gente?! Respóndase Usted mismo.


31.12.14

UN AÑO EN LA TIERRA

Image::THE HUFFINGTON POST © WORLDWIDE::


Y se va un año más… un año muy particular. Está todo mal, pero pareció menos peor que el anterior. El mundo se recupera lentamente de la crisis, pero es azotado por el ébola, que ha dejado sin respiración a todas las fronteras, sin discriminación desde el corazón de África Occidental a los cincos rincones del globo… cerca de ahí, en medio oriente, el Estado Islámico tuvo también un rol protagónico en las páginas internacionales, al igual que Israel y Palestina (vaya novedad)… se les sumaron el este de Ucrania y Rusia con un conflicto que dejó perplejo a toda la Unión Europea, Estados Unidos, China y que trajo a la cabeza los recuerdos de la desintegración de la ex Unión Soviética a todos nuestros padres.


En un año caótico para la industria aeronáutica, Malasia y sus compañías de transporte aéreo vieron caer sus aviones uno tras otro; Más arriba, en el espacio, la nave Rosetta aterrizaba sobre un cometa a millones de kilómetros de nuestro planeta, coronando un viaje de diez años que busca, ahora, a todo motor, encontrar respuestas sobre los orígenes de la vida en la Tierra y el Universo… ¿Qué tal? Y sigue. De vuelta en la tierra, el rey español Juan Carlos I de España abdicaba para dar paso a su hijo Felipe, convirtiendo a una plebeya periodista en monarca de su pueblo como el mejor de los cuentos de hadas o la más fascinante telenovela mexicana. La nueva Reina del pueblo. Cerca de ahí, en Italia, asumía otro rey, el rey de la Iglesia Católica en la figura del nuevo Papa Francisco I, un argentino convertido de la noche a la mañana en superestrella universal. Proveniente de las filas de los jesuitas, convierte a la Iglesia en lo que una vez debió o soñó ser: de los pobres. El mejor papa de la historia contemporánea dicen algunos, o desde Juan Pablo II dicen otros. Hasta los gays o no creyentes se levantan a aplaudirlo. Al otro extremo, en Hong Kong, se levantaban los estudiantes y los civiles en otra marcha multitudinaria a favor del sufragio universal y acercarse más a la idea de la perdida democracia, sumándose al descontento general global.


En el mundo de la moda y las tendencias, pues hubo también de todo. Después de doce años en el cargo, Frida Gianinni abandonó la dirección creativa de la casa Gucci; muere Oscar de la Renta a los 82 años en los Estados Unidos conmoviendo a todo el circuito norteamericano y haciendo guardar un respetuoso silencio como pocas veces ha ocurrido. Mismo caso ha sucedido con el deceso del creador español Manuel Pertegaz, fallecido el pasado 30 de agosto.; El regreso a las pistas de John Galliano después del escándalo Dior como director creativo de la Maison Martin Margiela fue otro de los sucesos que se convirtió caldo de cultivo para chismes de pasillos, lo mismo el retiro de Jean Paul Gaultier del Pret-á-Porter luego de treinta y ocho años o la renuncia de Cathy Horyn a The New York Times aduciendo razones personales en su decisión.


Anna Wintour, la editora norteamericana de Vogue, quedó inmortalizada con su nombre grabado a la entrada del centro de vestuario del Metropolitan neoyorkino; Madonna y David Bowie regresaron en gloria y majestad (como siempre); nos dejaron los íconos Nadine Gordimer, Lorin Maazel, Robin Williams, Lauren Bacall, Richard Attenborough, Gustavo (Cerati), Ben Bradlee, la archi famosa Duquesa de Alba, Roberto Gómez Bolaños, Ariel Sharon, Philip Seymour Hoffman, Shirley Temple, Paco de Lucía, Mickey Rooney, Gabriel García Márquez, Ana María Matute, entre otros nombres del deporte, la política, la cultura e infinidad de áreas que no cabrían en estas líneas. Mucha gente, muy buena. Demasiada.



La moda no entregó sorpresas, ubicándose en la vuelta a los setenta y la psicodelia dark en todas sus ciudades y en todas sus grandes marcas y casas emblemáticas. Sin duda el 2015 invita a abrir la ventana a muchas preguntas, la más importante, cómo nos ubicaremos en el centro de esta especial “nada” donde hay mucho de todo y poco de algo. Hasta que eso ocurra y en el plazo inmediato, os deseo estimados lectores un excelente año nuevo, aunque cueste, con paz, amor y muchas sonrisas, y si no es así, oblíguese. Feliz año y gracias una vez más por leerme. 


12.11.14

BLOGGERS E INFLUENCERS

Image::THE COLLEGE FUNDING AUTHORITY::

En poco tiempo más, un chico español conocido en su tierra y unas cuantas revistas anglosajonas de tendencias por basar un blog personal en su propia imagen física y distintos estilismos, dictará una supuesta “Master Class” en un hotel de Madrid, a un costo de mil quinientos euros por cabeza. Aquel precio, y las dudas sobre la idoneidad profesional de aquella persona para osar dictar una clase magistral fuera del ámbito académico, o fuera de los muros de una institución educativa acreditada para eso,  para la formación, como es natural, levantó las suspicacias de no poca gente, y de medios de comunicación de envergadura como diario El País o la edición española de la revista Vanity Fair.


Me parece necesario hablar sobre este caso tan particular y polémico, y con suficiente competencia en el tema considerando que quién os escribe fue el primer blogger de moda propiamente tal en el idioma que nos acompaña, con libros publicados relativos al universo de las redes sociales, la moda y las tendencias, medallas aparte. También en el hecho de que hace pocas semanas atrás, haya realizado, justamente, una Master Class sobre últimas tendencias en el panorama global de la moda, antes de esta publicitada nueva instancia, a diferencia de ella, impartida en una institución académica en suelo chileno. Y es que a este chico le han cogido manía, y las voces en contra tienen sus razones. Cuando comenzó su rutilante carrera virtual siendo apenas un estudiante en los cursos de la Saint Martin’s londinense, mucha gente veía, incluyéndome, a este personaje, un chico guapísimo, mostrando sus atributos físicos desnudo sobre una cama, imágenes ciertamente llenas de erotismo pero a su vez muy elegantes, un adonis de cuerpo perfecto quien aprovechó de manera subliminal sus atributos para hacerse rápidamente conocido. Luego supimos nuevamente de él en lo público al emparejarse con el célebre diseñador español David Delfín, y por estos días como nueva pareja de Nicolas Ghesquiére.


Sería imprudente de mi parte hablar negativamente de este personaje cuyo nombre prefiero evitar por respeto a su persona, y solamente porque compartí con él espacio en un desaparecido sitio virtual financiado por una marca de licor hace no tanto tiempo atrás, además de otros llamados “ego bloggers”. La verdad, para seros honestos, nunca llegué a comprender mucho qué diablos hacía yo ahí metido, pero en fin. Volviendo a esta famosa Master Class, donde se promete a incautos blogueros primerizos “educarles la mirada” o entregar las pautas para convertirse en algo que han llamado “Fashion Influencers”, que vaya uno a saber a quién se le ha ocurrido tamaño título, en el plazo de tres días, resulta, a todas luces, preocupante y perturbador. ¿Usted piensa realmente que puede llegar siquiera a dar una pincelada general sobre cómo mirar el mundo en toda su universalidad en menos de una semana? No creo que ni el mismísimo Pablo Picasso sea capaz de ello, porque eso no es enseñable en ninguna clase magistral, ni siquiera en una carrera de 5 o 6 años. Eso se consigue en el transcurso de toda una vida. Pretender lo contrario, como en este caso, es un simple alarde al egocentrismo, a la estupidez de la inexperiencia y a la ceguera de las luces por la fama y el espectáculo. Ni el propio Ghesquiére ha llegado a conseguirlo, sino sería un nuevo Cristóbal Balenciaga o un nobel Hubert de Givenchy, y no lo es, simplemente porque para eso hacen falta años, de estudio, de meditación, de trabajo y de observación en silencio, fuera de los focos… no sé si se entiende. No creo poder ser más gráfico.


Respecto a lo de “Influencers”, también es relativo. No existe al día de hoy, ni un solo blogger de moda que tenga influencia real sobre la moda, simplemente, porque para tener influencia hay que tener poder, estimados lectores… no se trata de codearse o irse de fiestas y cenas con los diseñadores o directores creativos de las marcas, sino con quienes están por encima de ellos, que son los inversores, los propietarios de los Holdings y sus ejecutivos, los directores de medios de comunicación y Editores de las revistas que tienen en sus manos el poder de hacer de alguien una estrella, o no. Y en privado. Y para eso se requiere de mucho trabajo. Se trata de estar legitimado por libros escritos, editados y publicados de tu puño y letra. Se trata de estar legitimado por la academia, por Institutos y Universidades en los que dictas formación o a los que eres invitado a dictar una Master Class. Se trata de estar legitimado por los diseñadores de la industria tras los cuales has estado como el mago de Oz para que logren salir a la luz y vivir de lo suyo. Se trata de permanecer vigente en los medios de comunicación a través de artículos y entrevistas inteligentes, y en la medida de las posibilidades de la discreción, en el perfil más bajo que la misma industria te lo permita. Eso es un “influencer”, o como diablos queráis llamar.



Esto de los bloggers de moda, como ya hace algún tiempo se erizaba en narrar la querida Suzy Menkes, es la mayor tontería que he visto en mucho tiempo. Te llega a sacar carcajadas en la soledad y a veces hasta a ruborizar. Y es que da vergüenza ajena. Parece que los mejores tiempos fueran cuando estábamos Yvan (Rodic), Scott (Schuman), Diane (Pernet), Garance (Doré) y ya. Hasta la aparición de los “ego bloggers” pasó sus quince minutos de gloria y da sus últimos coletazos como un animal moribundo, y sobre ese tufillo a viejo pretender cobrar sumas absurdas por conocimientos que nadie puede a ciencia cierta legitimar, probablemente, para este caso, pueda, como estamos viendo, jugarle una mala pasada a este chico. Pese a todo, público hay para todo, como siempre, y como están las cosas, pasta en el bolsillo a nadie le viene mal. Ojalá y le llegue público… total, sigo creyendo firmemente, aunque no lo parezca, que la gente a fin de cuentas no es imbécil. Suerte en esto, y en todo, para todos, siempre que esté bien.


PERFILES



39 Personajes del mundo... 1 Autor.


"PERFILES"


Un nuevo libro de Alex Ceball

ENERO 2015

Esta obra presenta un compendio de perfiles documentados de distintos personajes sobresalientes del último decenio, recogidos, escritos y agrupados por el autor indistintamente su procedencia. Desde políticos de la talla del sudafricano Nelson Mandela hasta la figura extravagante de la británica Vivienne Westwood durante un periodo de ocho años, desfilan artistas, músicos, escritores, diseñadores y científicos que han formado parte central de la historia contemporánea reciente, mirados bajo una lupa de análisis sobre la convicción, la mirada universal del mundo y la fantasía sobre el poder y los grandes acontecimientos personales con posterior repercusión mundial.

PRÓXIMAMENTE




22.10.14

PERFIL: OSCAR DE LA RENTA

Image::MR PLATON ANTONIOU PHOTOGRAPHER © LONDON::

El primer rumor me llegó a eso de las nueve de la noche el pasado lunes desde la ciudad de Kent, Connecticut, dictando una conferencia sobre Panorama Global de las Tendencias en el auditorio de una escuela de moda chilena, dirigida por el septagenario diseñador Luciano Brancoli a quien tenía al frente mirándome con atención. Fecha importante para quién os escribe, porque celebraba mi trigésimo segundo cumpleaños y ni bien terminase aquella clase partiría a celebrar con amigos a una zona cercana. Dudé, porque el contacto en la gran manzana me volvía a reconfirmar la noticia con insistencia a través de whatsapp. Durante la conferencia el móvil no dejó de parpadear en silencio sobre la mesa… Preferí esperar al día siguiente y no retrasar más a mis colegas. Ya mañana estaría la primicia en todos los diarios y noticieros de la tierra. Y así fue.


Víctima de un cáncer con el que llevaba una lucha a patadas desde hace más de ocho años, a los ochenta y dos fallecía en su casa el diseñador dominicano Oscar de la Renta. Probablemente uno de los nombres esenciales en la historia de la moda de la segunda mitad del siglo XX, se trataba de MR Óscar Arístides de la Renta Fiallo, nacido en la ciudad de Santo Domingo, en la cuna del Caribe, el 22 de julio de 1932. Fue un sacerdote español quien convenciese a su padre, un acaudalado financiero dominicano, de que desarrollara su talento como modisto en la península ibérica. Así, en la década de los cincuenta comenzó su formación ni más ni menos que con el maestro Cristóbal Balenciaga y estudios de Bellas Artes en la magnífica Escuela de San Fernando. En la capital española pasó diez años rodeado de flamenco, vida nocturna y trajes a medida, década que a todas luces influyó en cada uno de sus vestidos y toda una carrera. Por cosas de la vida, la suerte  el karma uno de sus bocetos llegó a manos de la mujer del Embajador estadounidense en Madrid y en 1956 la hija de la pareja diplomática llevaba su primer vestido puesto causando sensación. Comenzó trabajando para Balenciaga y cuando le pidió su traslado a la casa en París, Cristóbal se negó, argumentándole que aún le faltaba experiencia. Que tuviese paciencia. Pues Óscar, como buen latinoamericano, no la tuvo. Partió a París para integrarse a las filas de Lanvin bajo las órdenes de Antonio del Castillo, por ese entonces director creativo de la enseña gala. Dos años después, De la Renta cogería maletas y partiría a la gran manzana en búsqueda del sueño americano.


Llegado a Nueva York De la Renta conoció a Diana Vreeland, quien le aconsejó emplearse en la división de costura de la marca Elizabeth Arden. Así lo hizo. Dos años después, Ben Shaw lo contrataría para integrarse a su marca Jane Derby, y tras la retirada de la creadora pasaría a llamarse “Oscar de la Renta for Jane Derby” y casi inmediatamente a “Oscar de la Renta”. Para 1974, el dominicano tomaría propiedad completa de la compañía. Su fama llegaría sí en los sesenta cuando Jackeline Kennedy se paseara por fiestas y galas enfundada en sus nunca antes vistos trajes. El resto de mujeres de la alta sociedad neoyorkina hervían de envidia. Todas querrían un De La Renta.  En su vida Óscar tuvo dos esposas, Françoise de Langlade y Anne France Engelhard y jamás abandonó sus relaciones con República Dominicana, donde hasta el día de su deceso, hace cuatro días mantuvo el "Hogar del Niño", un centro de acogida para pequeños en riesgo social y el resort "Casa de Campo Estates".



La importancia de Oscar de la Renta para la historia de la moda radica en ser el primero en tender la mano de la alta costura entre América y Europa, y eso porque conocía ambas idiosincrasias como la palma de su mano, viviendo en ambas pero mirándolas desde fuera como un observador en su condición de latinoamericano. No le debería haber resultado muy difícil conocer y codearse con el mayor lujo y sofisticación tanto de Europa como de Estados Unidos viniendo de una familia de clase burguesa de uno de los países más pobres del mundo, de cuya miseria no se escapan ni las élites. Vamos, que De la Renta no se creía nada, ni le creía a nadie. Sólo creía en él, y desde ahí, nacía su excepcional solidaridad y sentido del humor. Por eso se reía de todo. Por eso se lo pasaba en grande. Su caballerosidad, su generosidad, su conocida solidaridad y su excelente sentido del humor (rarezas extremas en el mundo de la moda), le convirtieron en ese nombre indispensable que hoy toda una industria llora. Enhorabuena por República Dominicana. Fue su mejor embajador, y nunca necesitó una embajada. Construyó su propio escenario donde fue amo y señor.




16.10.14

MASTER CLASS

Image:: ©THE ALEX CEBALL STUDIO_WORLDWIDE_::


A pedido de la Dirección Académica de la Escuela de Moda del Instituto AIEP de laUniversidad Andrés Bello, se realizará una segunda versión de la Clase Magistral TENDENCIAS GLOBALES EN LA MODA, impartida por el Autor, Artista y Editor Alex Ceball. 

En esta segunda cita, se hará hincapié en las últimas tendencias para la temporada 2015 presentadas en las recién concluidas semanas de la moda internacionales, organizadas por la Fédération Française de la Couture (Paris), Camera Nazionale della Moda Italiana (Milano), British Fashion Council (Londres) y Mercedes-Benz New York Fashion Week (New York). Asimismo, una revisión a las revistas de tendencias y moda esenciales del panorama global de la moda.

20 de Octubre. 19.00Hrs. Auditorio Escuela de Moda AIEP. Triana 720, Providencia, Santiago de Chile. Cupos Limitados.


Una iniciativa de AIEP Universidad Andrés Bello 

&