20.1.14

EL DISEÑO COMO ÍMPETU

Image::MR ANTONIO DE MORAES BARROS FILHO © WIREIMAGE::


Recién concluida la tanda de desfiles masculinos para la próxima temporada otoño-invierno 2014|2015 en Londres, Milán, Florencia y París, más la recién inaugurada pasarela deHaute-Couture de la capital francesa, por estos días en plena marcha, demuestran una tendencia para los próximos seis meses del año en curso donde justamente, no se observa una tendencia más o menos homogénea, y esa heterogeneidad, a su vez, se convierte precisamente en tendencia futura. Un desorden entre deporte, futurismo, motoristas y caricias al pasado demuestran que a nivel corporativo, las grandes compañías van cada una a sus propios aires, y no está mal. De todo esto, es interesante dejar un margen para analizar un tema, por supuesto, presente en todas ellas, y me refiero al objeto del diseño, que dada su naturaleza, es extendible a todo el resto de disciplinas, y es necesario hablar de él.


El diseño. Hace no mucho tiempo atrás, la idea en la moda del “Menos es Mas” era una piedra filosofal para la mayoría de creadores que salían del imperio del sobrecargo de los ochenta para meterse de lleno en una suerte de “sobriedad sucia” de los noventa y llegar a la limpieza absoluta de los dos mil, para generalizar. La democratización en la moda puso a los imperios del lujo de cara a un regreso a los orígenes junto con una linea creativa en donde las siluetas eran simples y alejadas de cualquier sobresaturación de todo tipo. Todo ello, hasta hoy, parece haber llegado a su fin. Una especie de modelo designado por lo kitsh y a ratos pasando los límites del mal gusto se instalan sobre las principales pasarelas del mundo, y parece no molestar. Y es curioso caballeros, porque parece ir de la mano con nuestro propio mundo, una época donde los límites en toda suerte de áreas de la vida se difuminan dejándolo todo en una gran nada, que a su vez es un completo todo. Da la impresión severa que, una vez más, la moda representa como nadie a su propia época y es justamente el diseño, el principal responsable de ello.


Entremos al tema del diseño. ¿Sabe Usted cuáles deben de ser las cualidades del diseño? Porque dentro de todo, siempre deben existir unas reglas más o menos regulares para todos… dicen. Hace muy poco tiempo, en una de sus charlas en el American Institute ofGraphic Arts, el creador Milton Glaser regulaba algunas pautas que no son del todo descabelladas. Tiene relación con varios puntos esenciales que como totalidad, podrían avalar el universo de pastiches en el que hoy la moda se ha convertido, y quizás, sea muy válido. MR Glaser afirma que uno debiese trabajar sólo para gente que te agrada… ¿Qué os parece? Es una de las reglas de Glaser sigue, pero ¿Cómo la sigue? En el sentido personal de saber que ser profesional requiere que no te guste particularmente la gente para la cual trabajas, o al menos debías tener una relación distante, lo que significa por ejemplo no almorzar con tus clientes o no tener encuentros sociales. Sin embargo, Milton cayó en la cuenta de que justamente lo contrario era la verdad. Que los trabajos valiosos y significativos que pueden producirse, provienen justamente de la relación afectiva con los clientes. Y en esto no habla de profesionalismo, sino de afecto y de compartir con los clientes algunos principios comunes, donde tu visión de la vida debe ser congruente con la de tu cliente, solamente, porque en lo contrario, lo que se llama profesionalidad, la lucha se torna amarga y falta de esperanzas.


Asimismo, debe de pensarse que si puede Usted elegir, Usted no debe tener un empleo, o sentirse como si lo que hace lo fuese. ¿Por qué? Porque según Milton, pensando de esa forma puede prepararse para la vejez, y eso tiene una entrelineas, que es básicamente, estar mentalmente preparado para reinventarse en el momento justo para continuar en la pista de baile. En ese ejercicio, la mejor máquina de ejercicios es quitarse de encima gente tóxica y quedarse con la buena cepa, y en su práctica, para identificarlos contra el tiempo, es pasar un tiempo con la gente, de copas, o cenando y observar si al final te sientes con más o menos energías, cansado o fortalecido. Si estás cansado, te han envenenado. Si tienes energía, te han enriquecido, y punto final. Lo que se ha visto en las pasarelas masculinas, ha sido algo parecido a eso, como un enriquecimiento creativo de gran parte de diseñadores y compañías, y de forma relajada, pero muy profesional.


En el tema del profesionalismo he de detenerme un minuto, porque la máxima de la aspiración al profesionalismo, es gigantescamente limitante. Lo que el profesionalismo significa en la mayoría de los casos es la reducción de riesgos, y a lo mejor aquello es totalmente lícito como en la medicina o el campo aeroespacial, pero aquí, en el campo creativo, cuando haces algo en forma recurrente para reducir riesgos o lo haces de la misma manera en que ya antes lo has hecho, se vuelve tácita la máxima de por qué en profesionalismo no es suficiente, porque lo que en este campo se requiere, es la transgresión continua, y el profesionalismo no da lugar jamás a la transgresión. ¿Por qué? Porque la transgresión incluye la posibilidad de error y si eres profesional, tu instinto te dicta no fallar, sino repetir éxito, por ende su meta es limitada, y aquello es un peligro que puede terminar por sepultarte. En esto volvemos al “Menos es Más”, que por estos días, pareciese ser un sinsentido, un asunto absurdo y vacío. ¿Por qué? Porque si observas una alfombra persa, en esta tanda de desfiles en más de un par presentes, cada cambio de color, cada cambio de forma, es absolutamente esencial para su calidad estética como parte de la historia visual del mundo, tal y cual como los edificios de Gaudí, el art nouveau o esos trajes fabulosos salidos de los emblemáticos talleres artesanos romanos y parisienses. Y en todo ello, el estilo se vuelve poco confiable. ¿Por qué? Porque es en ese punto irrelevante. Desde la abstracción extrema hasta la fiel representación del naturalismo, todos son fabulosos más allá del estilo, por ende es absurdo ser leal a un solo estilo, no lo merece, y esto para muchos es un problema, en el afán de tener un estilo propio que lo represente, que a fin de cuentas, una vez más, puede terminar por enterrarlo, por eso cada diez años cambian los estilos, par renovar las miradas dependiendo, esta última parte de la historia, a factores económicos siendo los estilos gobernados por intereses particulares y económicos. En ese punto, mantener tus creencias y preferencias se vuelve un acto de equilibrio. En una necesidad vital que junto a ella, en la medida que vives bien, tu cerebro cambia, porque el cerebro no es una máquina, es un jardín silvestre que constantemente está creciendo y esparciendo semillas, regenerándose. El cuerpo es muy sabio señores… es maleable a toda experiencia y a todo encuentro posible en nuestras vidas, y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Rodearse de buena gente, dicen. Los locos buenos.


En el profesionalismo, aunque suene a absoluta locura, la duda es siempre mejor que la certeza. Todos siempre dicen que hay que tener confianza y creer en lo que haces, y eso es un error, porque creencias como esas, profundamente arraigadas de cualquier tipo, evitan que te abras a experimentar, por lo que vuelve cuestionable toda posición ideológica sostenida con firmeza, como decía Didier [Grumbach] sobre la moda de París, que es internacional y sin nacionalidades. Es el mejor de los ejemplos en plena semana de la moda en relación a esta perspectiva, sino, es inviable. El escepticismo y el cuestionamiento de todas las convicciones arraigadas es esencial para resolver cualquier problema, siempre, más importante que tener razón, sin cinismos. Eso provoca la sensación de autosuficiencia tanto en el mundo del arte, como en la moda y en el diseño, resistiéndote así a las ideas de cultura que te rodean, esa autosuficiencia que siempre es el enemigo en la triada cliente, audiencia y tú mismo. Como que en todo esto, no debe importarte nada, y cuando digo nada, es nada. Cuando todo te importa nada, relativizas la importancia verdadera de las cosas, y solo con ello, elevando el “No importa”, agregas décadas a tu vida, y si no bastase, salud a tu piel y al alma. No importa. Para terminar, el diseño tiene el rol más importante de todos en el sentido que debe siempre decir la verdad. La verdad sin aceptar ningún nivel mínimo de engaño. Las pasarelas, con toda la diferenciación que estamos viendo estos días, parecen decididas a eso, a decir la verdad, y eso no será nunca malo, al menos en lo que a estilo y tendencias se refiere. Como decía Eugenia[de la Torriente] en uno de sus últimos artículos sobre las pasarelas masculinas: “Es cierto que el resultado escapa a los límites del buen gusto.Pero ¿por qué debe la moda masculina estar tan constreñida por ellos? DianaVreeland abogó por incluir una pizca de mal gusto y vulgaridad en nuestrasdecisiones estéticas para insufrarles vitalidad. ¿Cuál es el obstáculo para queel vestuario masculino no se permita hoy transgresiones que parecían superadashace dos (o tres) revoluciones sexuales? ¿Es un problema de miedo al ridículo?¿O se trata de prejuicios? En todo caso, acatar el imperio de lo mojigato noparece propio del hombre del 2014”. Ya saben, entonces, por donde va eso, eldiseño como ímpetu.



11.1.14

CHILE Y SUS LIBROS

Image::MR NICK DALY PHOTOGRAPHER © GETTY::


Recién entrado el año 2014, a nueve días del año en curso, y a un par de meses que asuma la nueva presidenta dela República en su rol de mandataria dentro del Estado chileno por elección democrática, el tabloide norteamericano “The New York Times” publicaba un artículo de autoría de MR Simón Romero, que fuera de todo partidismo con que cualquier lector pueda identificarse, o identificar a quién les escribe, ha provocado, a todas luces, hacer agachar la cabeza, a todos los chilenos, como ciudadanos, como latinoamericanos, y como sujetos parte de un orbe globalizado… y apretar la mandíbula en una suerte de bruxismo, y con muchísimo dolor [una vez más], y con muchísima razón.


Ese artículo, titulado “A ChileanDictator’s Secret Book Collection: Heavy on Napoleon, Light on Fiction” describe el trabajo de un grupo de investigadores que tras la muerte del dictador sudamericano sobre las cuentas bancarias que mantenía secretamente en instituciones financieras fuera del país, que rozaban los 20 millones de dólares, varias de ellas en suelo estadounidense, sacaron a la luz una impresionante colección bibliográfica que Augusto Pinochet formó en sus años de régimen, cercana a los 50.000 libros impresos, avaluados por una curadora especialista en 3 millones de dólares. En dicha colección, caracterizada por el periodista como la más importante de América Latina, repartida entre la fundación privada de quién hablo, la Academia Militar y su residencia particular, incluye obras como las escritas por el jesuita Alonso de Ovalle en el siglo diecisiete, los diarios de prisión de Benjamín Vicuña Mackenna en el siglo diecinueve o trabajos sobre insurgencias guerilleras y teorías marxistas como Antonio Gramsci, el filósofo italiano encarcelado por el gobierno fascista de Benito Mussolini, entre otras fascinantes obras encargadas por el mismísimo Pinochet a las representaciones diplomáticas chilenas en el exterior y financiadas, clase y charme a un lado, con fondos públicos. De toda esa impresionante colección, según el ex canciller HeraldoMuñoz, el dictador, prácticamente, ningún ejemplar abrió para explorar sus mundos. Más bien, según el autor de dicho artículo, Pinochet era, paradójicamente hablando, víctima de un complejo de inferioridad, que secretamente, en su mundo personal, lo hizo atesorar esa colección que ya la desearía la egipcia Biblioteca de Alejandría, de nuevo, con muchísima razón.


Todo este escándalo, dentro de la intelectualidad local e internacional, abre una ventana hacia otro tema, grueso, que es la falta de educación abismal de la mayoría de la población, donde clases medias burguesas y clases altas [caracterizadas por esa misma lucha de clases abierta por exactamente la misma razón] se burlan de sus compatriotas, que según esas élites, no son siquiera capaces de modular, convirtiendo su español en uno de los más difíciles de todo el grupo de países iberoamericanos que hablamos, soñamos y sentimos en español, convirtiendo el idioma local en una vergüenza internacional, tristemente. Sin embargo, esto no sucedía hace casi media centuria atrás, en el propio país, donde alumnos de escuelas públicas y privadas hablaban y se comunicaban a la par, por la sencilla razón de que todos por igual tenían acceso a los libros… los libros, esas maravillas consideradas el más alto logro de los hombres junto con la tecnología y los avances de la ciencia, un triunvirato que conformaba antaño, y aún hoy, los elementos fundamentales para convertir cualquier país secundario en un país desarrollado, una sociedad con personalidad y opinión propia… a fin de cuentas, una nación culta, por ende, una nación sana.


De Augusto Pinochet, lo sabemos todos, no fue sólo la decisión de vetar libros y quemar cientos de miles deobras impresas en las calles, o luego establecer un 19% de IVA al libro, asegurándose de esta forma que gran parte de su propio país jamás en la vida pudiese tener acceso a él, prohibición que se mantiene hasta nuestros días, en pleno siglo XXI. Eso no solo afecta a las masas de población en sus accesos a la literatura, sino también a los propios autores, que se encuentran con todo tipo de trabas, nobeles y noveles, a meter sus obras hasta en los rincones más inhóspitos de esa larga y fina franja de tierra, descrita por algunos de los miembros del boom como uno de los sitios más bellos e impresionantes de la tierra, los del boom latinoamericano, ese grupo de escritores como GabrielGarcía Márquez, Mario Vargas Llosa o Juan Carlos Onetti que abrieron el corazón y transportaron a ciudadanos de toda Europa, los Estados Unidos y el resto del mundo a parajes paradisíacos de ese sitio al fin del mundo, una tierra donde la vida común de su gente más sencilla los teletransportarían a lugares que cualquier ser humano añoraría hasta sacarle lágrimas, y una sonrisa extensa por lo ancho y largo de sus rostros… Este año 2014, en que se celebrará a Carlos Paz y a JulioCortázar, tras un año donde las quinielas del asesinato de Pablo Neruda, uno delos nombres que les hizo levantar la barbilla ante el resto del mundo, por parte del dictador que coleccionó 50.000 títulos a modo personal evitando en ese número todos esos nombres que hicieron soñar al resto del globo terráqueo, sería un buen regalo, para su propio país, que el Estado chileno, en la figura de su parlamento, tuviese la solidaridad, izquierdas y derechas por igual, de volver a darles a la ciudadanía para con la cual, supuestamente, se sienten protectores, devolverles uno de los elementos fundamentales no sólo del Estado de Bienestar, sino uno de los derechos fundamentales, que es el acceso a la cultura, y el principal de ellos, el acceso al libro.



Aquello, fuera de cualquier debate, para personas cultas dentro de las dos facciones que dividen tristemente al país, aparte de darles réditos políticos y electorales, podría ser una buena estrategia para el nacimiento de un mercado nuevo, y ojalá, en esa esperanza, convertir a su propio país en esa dama sobria, educada y guapa que le guiñe un ojo a Barcelona, Buenos Aires o Ciudad de México, donde los noveles quieran quedarse y donde los nobeles quieran ir, y pasárselo en grande. Después de esa bomba del “The New York Times”, creo que el país y su gente se lo merece, ¿Por qué? Porque se reirán todos, y de buena gana. Piénsenlo. El país puede, y si quiere, muy, pero que muy bien. Que París quede boquiabierto. Se reirán solos.


9.1.14

FASHION COOLHUNTING BOOK VOLUME II

Image::THE ALEX CEBALL STUDIO © WORLDWIDE::


Esta obra, recoge la segunda selección de crónicas escritas por el artista y autor Alex Ceball posterior a "Fashion Coolhunting: 100 crónicas de moda y tendencias". Siguiendo el mismo esquema de su anterior libro, los textos contenidos han sido cuidadosamente elegidos del blog "FASHION COOLHUNTING", el primero en el mundo escrito en lengua castellana a través de internet, que convertiría al autor en pionero de una tendencia que seguirían miles de personas alrededor del mundo y uno de los primeros visionarios en el uso de las nuevas tecnologías de información y redes sociales en el desarrollo de la industria de la moda y las tendencias. 


En esta segunda entrega de 100 crónicas, los temas del diseño, el arte, la belleza y la moda juegan un partido con los de la crisis financiera, política y valórica de la sociedad post contemporánea y su relación con las tensiones sociales de la última etapa de la historia reciente, las redes sociales y cómo ha afectado al mundo de las áreas creativas en un desfile de personajes, lugares y situaciones personales, grupales y globales que mutaron los gustos colectivos y de consumo, a través de su particular visión de un mundo en constante movimiento. FASHION COOLHUNTING. VOLUME II.


Disponible en Amazon.com & Amazon Kindle.



FASHION COOLHUNTING BOOK

Image::THE ALEX CEBALL STUDIO © WORLDWIDE::


Este libro, es la primera recopilación de crónicas escritas por el artista y autor Alex Ceball sobre moda, arte y diseño de productos, contenidas en el blog FASHION COOLHUNTING, con el cual se convirtió en el primer “Fashion Blogger” en lengua castellana, un fenómeno que hasta nuestros días, se disparó con asombrosa rapidez convirtiéndolos en líderes de opinión y al autor, en uno de los nombres fundamentales para entender la historia reciente de la moda iberoamericana y del resto del mundo. 


Junto al universo de la moda y las tendencias, el autor saca, en cada uno de sus artículos, un relato de su propia época paseando al lector por temas sociales, políticos y filosóficos de un sinnúmero de áreas y temas, tranformando su escritura en un auténtico relato de los sucesos y nombres esenciales de la época contemporánea en un tono directo y sin pelos en la lengua, con el cual ha ganado casi dos millones de lectores y el reconocimiento internacional. 


En ese mundo cambiante, el autor revela y describe los entresijos desde los pasillos de las casas de alta costura a los de palacios de gobierno, y al mismo tiempo, el mundo real de la calle para entregar al lector una impresión general y personal de eso, un mundo cambiante, como la moda. FASHION COOLHUNTING.


Disponible en Amazon.comAmazon Kindle



6.1.14

LONDON COLLECTIONS: MEN AW14

Image::MS KASIA BOBULA PHOTOGRAPHER © LONDON::



Bajo un cielo gris, 10 grados centígrados y una lluvia torrencial partió la cuarta edición de LONDONCOLLECTIONS:MEN, la pasarela masculina creada por el British Fashion Council con una inversión millonaria y las calles de la capital tapizada en afiches del evento. Hoy por Londres, caminaban personas de treinta y siete países diferentes para ver las colecciones de casi sesenta marcas bajo la atenta mirada de la prensa especializada de medio mundo y todo occidente. Esta edición, particularmente, es la apuesta fuerte por parte del Reino Unido para posicionar la pasarela y convertir a su capital en el centro neurálgico de la moda masculina, y no han escatimado en gastos, como debiera hacer cada país con lo suyo.


Procurando despertar el interés en la historia de la moda masculina y su adaptación en la ciudad por parte de sus habitantes, junto a la pasarela se ha inagurado “The Anatomy of Suit” en elMuseum of London, Harvey Nichols y Browns abrieron vitrinas nuevas con temas entorno a la pasarela, ofreciendo en sus tiendas la totalidad de las marcas participantes en los tres días de desfiles y los medios de toda inglaterra han cerrado filas para blindar el evento como propio, y el mejor. La misma Natalie[Massanet] lo decía a viva voz hoy “Como en Nueva York, todo el mundo debe saber cuándo es su pasarela” y al menos, en Londres, vamos, se notaba. Y debe notarse.


El Menswear masculino tiene actualmente para su mercado un valor de 10.4 billones de libras creciendo en los últimos cinco años un 12%, esperando que hasta el año 2017 suba un 11% sobre el valor actual y en particular, pese a ser una pasarela reciente, London Collections ya reporta 40 millones de libras de libras en concepto de cobertura mediática, convirtiéndose en un elemento básico de la agenda de la moda masculina y una forma espectacular de dar el pistoletazo de salida a las colecciones de temporada del resto de las capitales internacionales de la moda.


En esta edición, los platos fuertes estarán a cargo de Hardy Amies, Matthiew Miller, Jonathan Saunders y Richard Nicoll el primer día; J. W. Anderson, Christopher Raeburn, MargaretHowell, Christopher Kane y Alexander McQueen el segundo y  Paul Smith, Agi & Sam, Pringle of Scotland, Tom Ford, Sibling, Burberry Prorsum y Christopher Shannon en su clausura. De todas ellas, Tom Ford llega con su segunda colección tras haber hecho de Londres el hogar para su producción masculina y Burberry vuelve a Londres después de Milán [la temporada pasada], después de diez años de distancia en la urbe italiana. ¿El desfile más esperado? Como no, AlexanderMcQueen por Sarah Burton. Están todos expectantes, haya o no lluvia. Empieza London Collections: Men.





16.12.13

ILUSTRACIÓN DE MODA

Image::MR RICHARD KILROY ILLUSTRATOR © LONDON::



El tema que nos convoca hoy es la ilustración, específicamente en lo referido a moda, aunque ciertas reflexiones podría ser extendible al total del universo de los ilustradores. Podríamos partir por el concepto de qué es la ilustración. Según la gran enciclopedia libre, el término hace referencia a los dibujos o imágenes que adornan o grafican el texto de un libro en forma de dibujos, estampas o grabados, lo que viene a posibilitar la producción de imágenes que lleven consigo un contenido o mensaje. Se hace hincapié en el carácter bidimensional, sobre todo, de este tipo de creaciones artísticas. Sobre la ilustración de moda, probablemente ese contenido o mensaje no sea ni siquiera necesario, pues no pretende, en la mayoría de los casos, acompañar ningún texto, sino la idea de un diseño de indumentaria, sin mayor pretensión.



En el mundo de la ilustración de moda, el mensaje es el producto, a secas, y ya. Por mucho que se hable o se lo trate de poner en una escala superior, tiende a no tener mayor significancia más allá que como una herramienta auxiliar al imaginario de un diseñador de modas, que juega en otro mundo, el de la reproducción serializada de productos, en el mundo industrial. Con los años esa práctica pasaría a meter las narices en el mundo editorial de las revistas impresas, cuyos mayores representantes fueron algunos nombres como Christian Bérard, Richard Bernstein, René RobertBouché, Carl Erickson, Rene Gruau, Mats Gustafson, Antonio López o el archiconocido Andy Warhol. Ya reafirmada con los años dentro del imaginario del mundo de la moda, seguiría una segunda generación de ilustradores en las figuras de Harumi Yamaguchi, Jason Brooks, Tobbie Giddio, Rubén Toledo, TanyaLing y Karl Lagerfeld.



Luego de una decadencia en la década de los noventa y el desprecio hacia la ilustración de moda realizada en las técnicas tradicionales gracias al avance de las tecnologías, en la primera década de los dos mil volvió a recuperar su lugar, y probablemente con más fuerza que su etapa anterior. La ilustración hecha con un lápiz sobre una pantalla quedó estéril gracias a la vuelta del lápiz sobre el papel, y a un perfeccionamiento de la técnica del oficio y el entendimiento y comprensión por lo que es y representa la figura humana y sus formas. En esa nueva generación estandarte que volvería a poner a la ilustración de moda no sólo por encima de las otras, sino la elevaría a calidad de obra de arte, se encumbraron nombres de colegas como Ricardo Fumanal, Gary Card, David Downton, JordiLabanda, Richard Gray, Sito Mujica, Richard Haines, Virginie Pola Garnier, SandraSuy, Richard Kilroy y Robert Knoke.




Ahora, entrada la segunda década de los dos mil, resulta curioso, cuando no, a veces, preocupante, que aún no se vislumbre un grupo de ilustradores precisos que den de qué hablar. ¿Por qué? Ha de ser la pregunta. Probablemente, porque en la modorra de la crisis ya no se den en trabajo de lograr la perfección en la excelencia que solo otorgan las técnicas tradicionales… es decir, que una ilustración de moda, guapa, ahora parece que cualquiera puede hacerla. Los programas mágicos de los Adobe hacen verdaderas maravillas, ciertamente, y en un tiempo infinitamente menor, claro está. Pero… ¿Eso tiene, en lo real, algún tipo de carga psicológica, o artística, al verla colgada de un muro impresa en pvc o algún tipo de acrílico con un lindo y moderno marco dentro de una pseudo galería de arte? La respuesta es no. ¿Por qué? Porque jamás podrás comparar una obra hecha, al fin de cuentas, por una máquina con una de puño del artista, donde no tienes margen para los errores, donde no tienes derecho a borrar nada, simplemente, porque los materiales y su forma no te lo permiten. Es ahí cuando cambia el significado de una obra de verdad: Hacerse única. ¿Por qué? Porque es una obra de arte de verdad, y fueron las obras de todas esas personas en la historia de la ilustración de moda eso, obras de arte, ¿Por qué? Porque pasaron más allá de representar un producto para la venta, cargarlo de lecturas entre líneas a través de la imagen y convertirlas en crónicas del desplazamiento de cada una de sus épocas, lápiz, papel y tinta sobre papel, y lograr que dieran la vuelta al mundo en las mejores publicaciones de esas mismas épocas, como dicen por ahí, dándoles a sus trabajos la importancia que se merecen. Ojalá y aparezca una nueva camada de ilustradores que hagan sacar sonrisas a la anterior, y a las próximas. Estamos expectantes, o al menos, quién os escribe, porque de momento, poco y nada emociona, será por eso, quizá, la propia complejidad del asunto en si: por ser, a fin de cuentas, nada más que lo que son: ilustraciones de moda.  



9.12.13

PERFIL: NELSON MANDELA

Image::MR ADRIAN STEIRN PHOTOGRAPHER © CAPE TOWN::



La fotografía arriba publicada, autoría de Adrian [Steirn], muestra a un hombre que no observa su rostro, sus imperfecciones, sus arrugas, su pelo cano o el paso del tiempo a través del espejo. El personaje arriba fotografiado te observa directamente, con una mirada que, de estar ahí mismo, en ese instante, te dejaría gélido, donde difícilmente podrías controlar el pulso para mantener una cámara fotográfica en su sitio… primero por esa mirada honesta, penetrante y directa, cuyo dueño sabe perfectamente lo que hace, como escudriñándote cada centímetro, y no es cualquiera. No se trata de un actor de Hollywood del montón, ni de un anciano que ha vivido algunas de las experiencias más notables que cualquier ser humano pudiese experimentar, ni de un hombre que cogiendo un teléfono pudiese apagar una guerra civil en cualquier parte de su propio continente. Si fueses fotógrafo, y estuvieses frente a aquella imagen, con ese hombre mirándote a la cámara, no podrías sentir otra cosa que tu propia pequeñez, la más absoluta insignificancia. ¿Por qué? Porque te encontrarías fotografiando a uno de los hombres más importantes y fundamentales para entender la historia de este siglo, y si no te bastase, uno de los hombres más brillantes y humildes que hoy, saca lágrimas de hasta el más frío de los hombres, y con justa razón… MRNelson Mandela.



El próximo domingo será su funeral, y la mitad de los jefes de Estado del planeta han confirmado su asistencia. Los medios de comunicación de la totalidad del globo terráqueo cubren sin parar su fallecimiento y su figura, y los ciudadanos del mundo entero, ricos y pobres, jóvenes y ancianos de todas las lenguas, culturas y razas no sólo sienten y expresan la amargura por su deceso, sino que se han quitado el sombrero en homenaje a ese hombre. Por una vez en la historia universal reciente, la totalidad del globo se silenciará durante un minuto solamente por él: Mandela. Un político que sin más apoyo que su propia convicción, cambiaría la historia de un país y haría que blancos y negros se abrazaran cariñosamente transformando al mundo entero en pos de la aceptación por la libertad, la paz y entendimiento mutuo valiéndose de los sentimientos más puros de la raza humana para con ella misma. Brillante estratega, caballero como ninguno y dueño de una sonrisa fácil y extraordinaria capacidad de persuasión, Mandela quebró el corazón de hasta los más rígidos de los desgraciados de su tiempo, con la única finalidad de pasar por encima de todos, personas, instituciones y la misma historia para lograr lo que se traía entre manos, y lo hizo como prácticamente ninguno. Mandela.



El Apartheid sudafricano, la más desagradable manifestación del odio por la diferencia tras el horror nazi, no fue enterrado por un grupo de países aliados, sino por un solo hombre: él, y no usó armas. En eso radica fundamentalmente su importancia. Mandela evitó él solo una carnicería y usó a su favor, desde la más absoluta soledad y ostracismo desde detrás de unas rejas, a las celebridades, los medios, la opinión popular y los nombres más importantes de la política y la intelectualidad de su siglo para salir de una cárcel rodeada de tiburones por la puerta grande, convertirse en presidente de su país y manipular un partido de rugby para lograr la unidad de un país que rozaba en lo maquiavélico para convertirlo en una democracia creíble, y de ahí, expandir lo suyo por el resto del mundo con una eficacia que ni la mejor agencia de comunicación, manteniendo para ello las formas más sofisticadas de la elegancia y la clase, las que sacaban buenas carcajadas del resto del triunvirato conformado, aparte de él, por la reina Elizabeth de Inglaterra y Fidel Castro, probablemente, los únicos tres personajes vivos que logran hacer levantarse a todo el mundo ante su paso… Dicen que el poder es así… es pura clase, al fin de cuentas…



Será un privilegio, este próximo domingo, para toda nuestra cultura y nuestras generaciones, de viejos, adultos y jóvenes, presenciar los funerales de él, de Mandela, y sonreír porque ese tipo existiese y porque haya hecho lo que hizo como el más grande de los cabrones, y como probablemente, uno de los mejores sujetos que hayan pasado por este mundo, y que podamos ser testigos de aquello, para volver a reafirmarnos, como raza humana, que no podemos permitir ni tolerar, nunca jamás, que se cometan esas injusticias, como el Apartheid, o el nazismo, o a desquiciados como los dictadores del mundo árabe, el sudeste asiático o la Korea dividida. Y si alguna vez, estimados lectores, tienen el privilegio de visitar Sudáfrica, caminar por sus calles y pese a las brechas sociales, ver a negros y blancos caminar por sus calles en paz, y pasárselo en grande, sin diferencias, podrá sonreír, y saber, por haberlo conocido, que todo aquello fue, simplemente, gracias a él. Mandela. Muchas gracias… por todo. Fuiste pura clase.




28.11.13

CHARME

Image::MS EMMA PICQ PHOTOGRAPHER © PARIS::


¿Qué es?, ¿Lo sabe Usted? El charme. Esos tipos o esas mujeres que pueden llegar a sacudirse cual perro el agua después de salir de un río a nado, y tirar a todo lo que se encuentre a su lado ese rocío de elegancia, y que te hace descojonarte de risa, empapado entero. El charme. Es muy fuerte, pero así es. Encontrarte con esos cabrones es un placer, porque te lo hacen pasar en grande, y sales con el ego y el amor propio por las nubes. ¿Lucha de egos? Pues en su mundo eso no existe, porque incluso pasan de aquel tema del ego. Se las suda. Están por encima de eso. Siempre. Y no se trata de una cuestión de dinero, en absoluto, sino de educación, y por supuesto cultura, de esa que te hace doler la cabeza como cuando tienes líos con una muela del juicio. Cultura y educación a raudales, que no te llegas a enterar cuando te ha subido y bajado a ofensas en la cara con una gracia tal que no puedes sentir enfado, sino por el contrario, risa honesta, de esa que por estos días es tan difícil conseguir, de precio invaluable. Pura gracia. Eso es charme.



¿Ha estado Usted con esta clase de mujeres, que pueden ir vestidas sin el mínimo atisbo de detalles, ni una sola joya o rastro alguno de maquillaje, y que entran a un restaurante o a cualquier jodido sitio y el lugar entero gira la cabeza a su paso, a sus movimientos o el aura que llevan que parecen que levitan a centímetros sobre el suelo? Es indescriptible. Después se sienta Usted frente a ella con un par de copas de vino y una botella entre ambos, y… lo mismo la cabrona le habla en tres o cuatro lenguas distintas con sus respectivos slangs, conoce medio mundo, domina la alta y la baja cultura a la perfección, sus movimientos son tan delicados y gráciles como los de una bailarina de ballet rusa, su rostro el de una muñeca de porcelana [sin que sea necesariamente guapa, no se confunda] y si después de unas copas el ritmo de la música lo amerita, no pierde el tiempo y es la primera en saltar a bailar, haya o no pista sin perder en el meneo ni el más mínimo grado de glamour… y lo que piensen o no sus rivales féminas ante la ferviente mirada de sus maridos o parejas, se la trae floja… muy floja. Eso es charme caballeros. 



O para las mujeres [y hombres también], encontrarse con esos tipos que sonríen y son igual de embrujantes, y sus miradas se te pueden clavar directamente a los ojos y atravesarte, y después menearte por ambos brazos sonriendo preguntándote qué coño te pasa, que reacciones, y tú despiertas y sin siquiera darte cuenta, estás sentado a su lado en un bar escuchando a un tipo tocar un piano de cola, hablando desde política internacional hasta chistes de polígono, sin la necesidad de ir vestidos de traje pero con una gracia, elegancia y simpleza que lo mismo vaya así en el campo que en medio de les Champs Elysées y lo mismo, que se lleve las miradas de todos a su alrededor, de esos cabrones que se saben y sienten guapos, pero no hacen aspaviento de aquello, sino por el contrario, tratan de disimularlo contándote idioteces al oído para sacarte esa clase de carcajadas secas que luego te avergüenzan en público… son unos cabrones… eso es charme. ¿Ha conocido alguno? Si así es, se merece Usted un aplauso, porque seguro que se lo ha pasado en grande, y eso está muy bien.



Después de todo esto, podríamos hablar ahora de… cuán difícil resulta encontrarlos, a ellas o a ellos, a esa clase de gente, el verdadero charme. Es una aventura. Quizá la crisis, la tecnificación del mundo, el incremento de las redes sociales y la cada vez más intensa individualización del hombre gracias a los avances imparables de la tecnología vaya provocando su paulatina extinción. Viaje en primera clase en un vuelo transoceánico y se dará cuenta de ello, al mirar a su lado y ver a hombres y mujeres que a lo mejor podrían llegar a ser puro charme, si no estuviesen atrapados en sus mundos personales de ordenadores, tabletas, teléfonos móviles y cuanto aparato nuevo exista. Cuando no existía toda esa mierda, al menos quedaba la opción de entablar una conversación con su vecino sobre el libro que leía durante el vuelo o su autor, o sobre una noticia en el periódico o sobre el destino a la que iban en rumbo, o su cultura… eso ya no existe. Se murió. Baje a tierra y aquello es exactamente lo mismo. Las bibliotecas y parques están vacíos y las terrazas de cafés parecen campos santos gracias al mutismo de sus comensales frente a sus juguetes. Y lo más fuerte de todo esta historia, es que ellos mismos se piensan que aquello les da más estatus, o los pone en una suerte de condición superior por sobre el resto. No te queda más remedio que tragarte un café de un solo sorbo, pensar en silencio “pobres diablos”, pedir la cuenta y largarte de ahí, o de bajar del avión corriendo ni bien pise la loza del aeropuerto y salir de ahí lo antes posible.




Entras a un museo, a lo mejor, para quedarte frente a una obra de arte, que alguien se te ponga a tu lado y te haga un comentario sobre el lienzo para entablar una conversación y a lo mejor acabar riéndote frente a una copa en la cafetería, o un bar. Pues no, todo el mundo, una vez más, escuchando la historia de tal o cual cosa con unos putos auriculares en los oídos. Dígame Usted, ¿Cómo entonces se conoce gente?, ¿Saliendo a una discoteca llena de gente que antes que algún tipo de conversación, de por sí poco probable en un sitio como ese, salvo lo justo para llegar a lo que van, es decir, un polvo nocturno, vaya siquiera a pasársele aquello por la cabeza? Por decirlo a lo mejor de un modo, al ir paulatinamente limitándose las posibilidades de comunicación, al gente va perdiendo oportunidades vitales de aprendizaje producto de la sociabilidad para conocer otros esquemas de vida, historias y realidades, que son al fin de cuentas lo que van formando la experiencia, y por ende, la cultura general, que es lo que alimenta la vida y la educación, que es lo que forma la personalidad de cada persona y al final el charme, porque  charme es eso, pura vida, y sin pura vida, lo otro ya le digo, vienen muy complicado. ¿Qué hacer entonces, si poco a poco la vida en la gran ciudad va dejándolo completamente solo?... ¿Emigrar?... ¿Emigrar a dónde?... A lo mejor no sería ninguna mala idea mudarse una temporada larga al campo y establecer relaciones con agricultores, pescadores o campesinos donde la vida no ha sido aún violada por el falo gigantesco del avance tecnológico de la civilización, y donde aún quedan sonrisas honestas, libres de maldad ante detalles insignificantes de la vida común, sin aspavientos, que provocan el placer por seguir vivo y dar gracias por no ser un animal, o una planta. Pareciera que entender ese otro mundo, el real, fuese por nuestro días, la cuota más alta y eficiente para darle a las cosas la importancia que se merecen y empezar a reordenar todo, y poner cada cosa en su lugar, que quizá, traiga su vida un poco de charme. A lo mejor el charme, por nuestros días, sea la capacidad de análisis, corrosivo y lúcido, de los desvaríos y atrocidades que el hombre practica en una sociedad condenada a la autodestrucción, o salir del zoológico humano, o como coño quiera llamarle. Ojalá que Usted, si llegó hasta estas últimas líneas, sea capaz de hacerlo, porque me levantaría de mi asiento y al menos uno solo, aplaudiría su propia coherencia, señor lector, porque sería puro charme. Muchísima suerte.     



27.11.13

EL ARTE

Image::MUSEUM OF MODERN ART MoMA © NYC::


¿Qué es el arte? Gran pregunta. ¿Será acaso, quedarse como una pantera o un tigre sigiloso entre los matorrales de una sabana africana o de la patagonia sudamericana o de la selva india mirando fijamente a tu alrededor, o a tu presa [a esa idea o concepto que quieres plasmar, o representar, o entender], profundamente, sabiendo exactamente qué pasa a tu alrededor, y cuando menos ese ambiente o presa se lo espere, lanzarse a por ella con todo, formar ahí mismo una pelea de perros rabiosos, hacerse pedazos y sacar algo en limpio, independientemente de las heridas [físicas o psicológicas que te produzca, da igual, ganes o pierdas], pero sacar algo en limpio? Una conclusión, una idea, alguna respuesta… ¿Respuesta?... ¿Respuesta a qué?... ¿Respuestas para qué?... Otra gran pregunta. ¿Qué carajo es todo esto, o de qué se trata todo esto? Otra gran pregunta. Y la vida es muy corta, y el mundo muy grande, extremadamente grande. Inmenso. ¿Cómo hacerlo, o qué hacer con todo esto? Los grandes pensadores o filósofos de nuestra época [y de otras cuantas más] se han desangrado en buscar respuestas a mil interrogantes que el sujeto, supuestamente cuerdo, se viene planteando desde el inicio de los tiempos para tratar de sacar algo en limpio. ¿Para qué?... ¿Para tratar de entender cómo funciona la psiquis humana?, ¿O para tratar de entender cómo funciona tu propia psiquis personal y de ahí saber cómo demonios relacionarte con el resto sin tener que rendir pleitesía ni agachar la cabeza ante nadie?... Quién sabe. ¿Y si te importa todo una mierda? Históricamente se dice que a los artistas [a los buenos] les importa todo una mierda… pero, ¿Y si pasa que por los mismos libros de historia, te enteras que a los mismos grandes artistas de todas las épocas habían cosas que les importaban mucho, muchísimo, y precisamente por importarles mucho cierto tipo de cosas aparentemente de otra galaxia [entiéndase más universales o plurales], el resto [lo terrenal o doméstico] les importaba una soberana mierda, entonces ¿Qué es importante?, ¿Qué es lo realmente importante? o, ¿Dónde se pierden los límites de lo que es, al fin de cuentas, realmente importante de lo que realmente importa una mierda, dependiendo para quién y en qué nivel?



Hace algo menos de un mes, en el diario “El País”, Fernando Savater disparaba los dardos contra los escritores o autores que tiran, a su vez, dardos contra otros personajes públicos y también privados en un artículo titulado “Dar Caña”, metiendo entre medio intelectualismos para atacarlos por sus usos de otra aguda intelectualidad para el fin último del dardeo. Y pasa que uno se queda leyendo y no acaba por entender cómo un autor [público] como Fernando, termina cayendo en el mismo círculo vicioso de dardear a los dardeadores [siendo él mismo uno de aquel grupete]… ¿Qué pasa con esto? Pasa que al final, hay muchísimos autores que a fin de cuentas, tratan de ponerse por sobre otros acusándolos de utilizar las herramientas que uno mismo utiliza, y eso no está bien caballeros. O al menos para quién os escribe [con un profundo respeto y admiración por Fernando y su obra], aquello resulta como un mismo perro rabioso dando vueltas en círculos tratando de morderse la cola. No digo con esto, por supuesto, que Fernando sea así, en absoluto, pero lo cierto es que su artículo, con la inteligencia admirable que tiene, termina por no ser del todo respetable, a menos que aquél artículo fuese publicado en un medio de comunicación sin la espectacular distribución de la que goza aquella cabecera en el idioma que nos une. Puede que sea un cierto grado de incomodidad para cualquiera que conozca los códigos mínimos [e igual de universales] de la cordialidad, por no decir, de clase. Lo del artículo fue absolutamente innecesario, así de tajante os lo digo. Supongo que Fernando se lo tomará con idéntica clase, digna del caballero que es, así que todo lo anterior no es problema, en absoluto.



El problema viene ahora, cuando aquello pasa a ser pilar de la producción cultural contemporánea, en todos los puntos del globo por igual. Y el gran tema de todo esto es que esa misma práctica, desde el último decenio, ha pasado a transformarse en motor de producción cultural en casi todos los rincones del planeta. Y eso está jodido, qué queréis que os diga. Y es preocupante. ¿Por qué? Porque si bien el rol del artista es mirar a su alrededor y ver toda la riqueza y toda la pobreza a su alrededor y crear consciencia, otra cosa es enfrentarte a tus pares para tratar de ponerte por sobre un escalón por arriba de ellos cuando tienes ese poder de visibilidad, y eso no es bueno, ¿Por qué? Porque demuestra tu propia inseguridad, que es la fe de los idiotas. Y ha pasado siempre igual. Supongo que tampoco será tan importante, si ya ha pasado antes y siguieron todos vivos, y murieron en paz. El asunto radica en el desvirtuosismo de las disciplinas creativas cuando se ven envueltas en este tipos de asuntos domésticos. Y ya. El arte caballeros debe de ir mucho más allá, debe de ponerse por encima de esa domesticidad, a juicio muy personal, a menos que el asunto que se trata sea lo suficientemente importante como para transformarse, por sus características intrínsecas, en una universalidad que concierna a todo el mundo, no solo a algunos pocos. No caer en la trampa. ¿Por qué? Porque eso demuestra la corta visión de mundo, o el estancamiento en localismos, o en el pasado, y como vosotros sabéis, el mundo avanza, y hoy más que nunca, muy, muy deprisa. Se dice que los artistas de hoy [los de mi generación] han abandonado los localismos y se han convertido en ciudadanos universales que lo mismo están en El Cairo, Nueva Guinea o la Patagonia, pero, ¿Será aquello verdaderamente cierto? Puede que en contadas excepciones lo sea, pero por lo que se ve, a nivel más general, queden márgenes de duda al piñarse casi todos en la supertribu urbana. Y eso se ve a simple vista dándose una vuelta por las galerías de arte, bienales o ferias… nadie aporta soluciones, aunque tratándose de las grandes ciudades [en relación con pueblos o campesinatos] debería ser justamente lo contrario. Leer a autores que de antemano ya sepas que no han vivido alrededor del mundo o con historias personales o familiares de movilidad, resultan un agobio denso de asuntos domésticos, y no os perdáis, que una cosa es escribir sobre asuntos de la vida cotidiana que puedas cargarlo de universalidad, y otra es escribir sobre asuntos de la vida cotidiana donde seas incapaz de dotarlo de universalidad. Y lo que vas leyendo se repite, y bis, y más, y sus autores defienden lo suyo amparándose en el “nuevo” entendimiento de sus localismos particulares y de sus problemas domésticos de acuerdo a los avances del mundo postmoderno sin antes dotar todo tipo de cración de altas dosis de violencia, que es otro opio para las masas…. De hecho, puede afirmarse que las emociones de la violencia de ficción, por ejemplo, en las pantallas o salas de cine locales exhibidas tienen un atractivo que es directamente proporcional al grado de frustración en la dominación que se experimenta en la vida real. Con todo esto, podría preguntarle a Usted, ¿Sabe para qué sirve el arte, digamos, desde el punto de vista del artista? Pues para reírse a carcajadas de la domesticidad de la gente, de sus pensamientos, decisiones y opiniones derivados de esa domesticación y domesticidad, y pasárselo en grande dándoles una hostia con sus palabras, o con su obra, o simplemente escuchando, y de ahí, tratar de descifrar su razonamiento. No necesita ni abrir la boca, ni decir absolutamente ninguna palabra. El oído y la observación son suficientes. Y después de escuchar toda esa circunferencia de imbecilidades, escucha una obra maestra de un joven pianista mirando con desdén a su público, u observa con la ceja levantada una obra de arte de algún maestro [sea barroco o contemporáneo] y logra descifrar el mensaje que a lo mejor quería decirle solo a través de la imagen, o llevándolo más a lo terrenal, a un joven en medio de una situación absurda con el cual cruzas la vista y en esa mirada profunda donde ambos se taladran, el joven logra decirte sin pronunciar ni una sola palabra “what the fuck”… en todas estas situaciones, sin excepción [como en muchísimas otros, el abanico es amplio], explotas en carcajadas sin que los que estén a tu alrededor sean capaces de enterarse de nada… eso es arte. Porque el arte debe ser vida… por eso es capaz de estirar su mano, sea grande, huesuda, fina, aterciopelada, tosca o callosa, a la muerte, para que ella acepte con la misma cordialidad el paso, y se acerque a ti, cogerla de la cintura y bailar un buen vals, y ojalá, con una orquesta sinfónica entera de fondo. Y si más al fondo están de testigos el Taj Mahal de la India, el Cristo Redentor de Río de Janeiro o la esfinge de las pirámides de Giza, o cualquier otra de las maravillas del mundo… tanto mejor… Why not? Ese es el fin último del arte. Y su Usted está en condiciones de practicar ese ejercicio, simplemente [y debería de ser una norma para todos los que la practiquen] no puede, bajo ningún punto de vista, atacar a otro que haga lo mismo que Usted. Por supuesto, si es igual de bueno que Usted. Y si es mejor que Usted, con mayor razón. Invítele una copa. Será un placer. Leía en alguna editorial por ahí, que hoy se trata de reprimir el primero de los derechos humanos, que es la capacidad de soñar. Y eso, Usted, no lo puede permitir. ¿Por qué? Porque nadie tiene derecho, absolutamente nadie, de quitarle sus sueños, ¿Por qué? Porque como crea en ellos, puede confiar, salvó su propia vida.



Siempre aparece gente [en realidad gentuza] que a Usted se le acerca y lo juzgará, por lo que piensa, por lo que hace o por lo que opina, y si resulta que en ese accionar, ese pensar o en esa opinión no hace daño a nadie, ni le roba a nadie. ¿Qué sucede si en su propio desplante, Usted, como artista [o como cualquiera con dos dedos de frente], viene a recibir menoscabo de una panda de gilipollas que no saben ni escribir correctamente, o modular?... ¿A tratar de ser convencido de que deje de soñar para tratar de asemejarse un poco, o totalmente, a lo que otros quieren que Usted sea, o se convierta?, ¿Está Usted, honestamente, en ese momento, en su pleno derecho de mandarlos a todos a tomar por culo y si quiere, empezar a repartir galletazos? La respuesta es: Absolutamente. Hágalo. Total, ¿A Usted qué mierda le importa? Si después sigue en lo suyo, en su mundo personal al mismo nivel creativo de siempre, o incluso mejor, convencido de que lo que hace no es bueno, sino muy bueno. Eso siempre a uno lo autoconvence para seguir en la pista de baile, seguir siempre, rendirse jamás y con la barbilla en alto. Y he aquí un tema importante, cuando debemos entender a la supertribu en la que vivimos, refiriéndonos a la vida en la ciudad y su sitema de clases. El sistema de las tribus de clase de fraccionar, ha sufrido desde los años sesenta grandes reveses. Al ir adquiriendo proporciones aún mayores en número de habitantes y hacerse cada vez más complejas las tecnologías, fue preciso elevar el nivel de educación de las masas para mantenerse a la altura de la situación. La educación, combinada con las mejoras en los medios de comunicación y en especial las presiones de la publicidad masiva, condujo a un importante resquebrajamiento de las barreras de clase. La satisfacción de conocer el puesto propio en la vida fue reemplazada por las exitantes y cada vez más reales posibilidades de rebasar ese puesto. No obstante, el viejo sistema de tribus de clase continuó luchando y todavía sigue haciéndolo, pese a que hoy por hoy es más bien un animal moribundo dando los últimos coletazos de lo que fue en la antigüedad. En la actualidad podemos distinguir los signos exteriores de esa batalla en la celeridad cada vez mayor de los ciclos de la moda [ya que esto, al final, es el tema que los trae hasta aquí, vamos]. Nuevos estilos de vestidos, mobiliario, música y arte se remplazan unos a otros con la rapidez de un chasquido de dedos. Se ha sugerido frecuentemente que esto es consecuencia de presiones e intereses comerciales propios del mercado, pero sería igual de fácil seguir vendiendo nuevas variaciones de los viejos temas que introducir temas nuevos. Sin embargo, existe una demanda continua de nuevos temas debido a la rapidez con que los viejos se difunden por todo el sistema social. Cuanto más rápidamente alcancen los estratos inferiores, más pronto deben ser reemplazados en la cumbre por algo nuevo y exclusivo. La Historia nunca ha presenciado una tan increíble y vertiginosa sucesión de estilos y gustos como ahora. El resultado, obviamente, es una importante pérdida de la fisonomía pseudotribal suministrada por el viejo sistema de clases sociales. En sustitución de esta pérdida, hasta cierto punto, existe un nuevo sistema de fraccionamiento supertribal que se ha desarollado recientemente sacando las famosas tribus urbanas como los ya masificados hipsters y otros cuantos grupos de… cómo decirlo… digamos, gente especial… Me refiero a un fraccionamiento surgido a partir de la clases de edad. Se ha abierto un abismo que va ensanchándose cual Homero Simpson escapando del hoyo negro en 3D, entre lo que debemos llamar ahora una pseudotribu de jóvenes adultos y una pseudotribu de viejos adultos. La primera posee sus propias costumbres y su propio sistema de dominación, que van diferenciándose cada vez más de la segunda. El fenómeno, de poderosos ídolos adolescentes, líderes estudiantiles y también de opinión en medios de comunicación independientes se ha producido en una nueva e importante división pseudotribal, donde los esporádicos intentos por parte de la pseudotribu de adultos viejos para cercar al nuevo grupo han obtenido un éxito muy limitado, por no decir prácticamente nulo. La acumulación de honores propios de los adultos viejos sobre las cabezas de líderes adultos jóvenes, o la tolerante aceptación de los extremismos de las modas y estilos de los adultos jóvenes, no han logrado sino conducir a nuevos excesos de rebeldía sacando de sus tumbas a todos los dandies de la historia antigua y contemporánea. Por ejemplo caballeros, si la marihuano lograse ser legalizada y obtiene una amplia difusión, será necesario un sustitutivo e inmediato, del mismo modo que el alcohol tuvo que ser sustituido por la marihuana. Cuando estos excesos alcanzan un punto que los adultos viejos no pueden admitir, o que se niegan a imitar, entonces los adultos jóvenes pueden descansar tranquilos por algún tiempo. ¿Por qué? Porque no tienen competencia para ser desplazados, ondeando sus banderas pseudotribales y disfrutando las satisfacciones de su nueva independencia peudotribal y de su más manejable y reservado sistema de dominación. Sobre esta base, cabría esperar que cada una de las grandes ciudades fuese un hirviente núcleo de innovación e inventiva. Comparadas con un pueblo, así parece ser, sin duda, pero dista diametralmente de alcanzar sus límites exploratorios. Esto se debe a que existe un antagonismo fundamental entre las fuerzas cohesivas e inventivas de la sociedad. Unas tienden a mantener inmóviles las cosas y se esfuerzan por ser reiterativas y estáticas. Las otras impulsan los nuevos desarrollos y la inevitable repulsa de los viejos modelos. Así como hay un conflicto entre cooperación y competición, también existe una lucha entre conformidad e innovación. Sólo en la ciudad [se supone] es viable la innovación sostenida, porque sólo la ciudad es lo suficientemente fuerte y segura en su gregaria conformidad para tolerar las fuerzas dislocadas de la originalidad y la creatividad rebeldes. Las lanzas metálicas de lo iconoclasta son meros moldadientes en la dentadura del gigante, que le proporcionan un agradable cosquilleo despertándolo del sueño e incitándolo a la acción, y en ese punto, las artes son fundamentales, como renacer al trío de Gordon [Matta Clark], Laurie [Anderson] y Trisha [Brown] y hacer saltar por los aires a Nueva York, o los surrealistas a París. You know what I’m talking about…



La lección que se desprende de todo esto es que la vieja necesidad biológica de la especie humana de una precisa identidad tribal es una poderosa fuerza que no puede ser dominada. En cuanto es invisiblemente reparada una fisura supertribal, aparece otra. Algunas autoridades bienintencionadas pensaban y hablaban alegremente de esperanzas de una sociedad mundial. Veían con claridad la posibilidad técnica de un desarrollo tal dadas las maravillas de la comunicación moderna, de ahí algunas espectacularidades como la Unión Europea u otras bendiciones para el entendimiento de los pueblos y la democracia, pero pasaron obstinadamente por alto las dificultades biológicas de la peña… de ahí a que hoy, esté todo prácticamente a punto de irse a tomar por culo.  Y pasa caballeros que las perspectivas seguirán siendo sombrías mientras siga sin llegarse a una armonía con las demandas biológicas de la especie. Teóricamente, no existe ninguna buena razón por la que pequeñas agrupaciones, satisfaciendo las exigencias de la necesidad tribal, no puedan interrelacionarse constructivamente dentro de supertribus florecientes que, a su vez, se relacionen recíproca y constructivamente entre sí para formar una masiva megatribu mundial. Los fracasos existenten hasta la fecha se han debido, podrá Usted verlo, en gran medida, a los intentos de suprimir las diferencias existentes entre los diversos grupos, en vez de encausarlos a mejorar la naturaleza de estas diferencias convirtiéndolas en formas más fructíferas y pacíficas de interacción social competitiva. Los intentos de convertir el mundo entero en una gran extensión de uniforme monotonía se hayan condenados al desastre, y esto se aplica a todos los niveles, desde el nacional hasta el puramente local. El sentido de identidad social presenta una dura lucha cuando se ve amenzado [¿Alquien dijo El Cairo?]… el hecho de que tenga que luchar por su existencia significa, en el mejor de los casos, un levantamiento social y, en el peor, una carnicería humana.



Volviendo a lo nuestro, y a algo más amable, si Usted sube fotos de chicos o chicas guapas por las redes sociales, las visitas se disparan, y lo mismo en todo el universo de la segunda realidad que es internet, que en tiempo récord ha logrado tener más importancia que la propia vida real y convertirse en una supuesta verdadera realidad. Debe entonces, de llegar un minuto en donde la gente deba escapar de ella y reencontrarse con su esencia, que es vida en relación con los demás, con lo táctil, con lo real. Pero eso es una cosa muy doméstica a su vez, lo real. Pero… ¿será tan así?... ¿Será lo real verdaderamente importante?.... o, ¿Qué sucedió con las personas en su empeño por convertir su segunda realidad virtual en su nueva realidad?... es agobiador. Y pasa que el arte, o los artistas, tenían la responsabilizar de valerse de esa nueva realidad virtual para confundirla con la verdadera realidad y dar vueltas girón y confundir a la mayor cantidad posible de gente a ver si podría llegar a ser capaz de delimitar por sí mismos los márgenes entre ambas, si era necesario, con trucos dignos de Dante. Internet, las redes sociales y todos los juguetes electrónicos y tecnológicos no debiesen ser herramientas para que los artistas lograsen visibilidad nacional e internacional personal, sino debiesen ser instrumentos para que el arte y los artistas jugasen a su antojo con la realidad y la irrealidad en esa línea divisoria que separa a lo real de lo ficticio, y viceversa. Y desde ahí, después de lograrlo, saltar fuera, y reírse a carcajadas. Carpe Diem caballeros…. Carpe Diem. Por supuesto, la situación debiese favorecer, inevitablemente, a individuos más bien normales, enardecidos por alguna especie de obsesivo fanatismo, que estén dispuestos a cruzar a través de la masa de fenómenos conflictivos que presenta la condición supertribal. Éste es uno de los precios que debe pagar quien biológicamente es miembro de tribu por convertirse en artifical miembro de la supertribu. La solución pasaría, claro está, por encontrar ceberos brillantes, racionales, equilibrados y reflexivos alojados en atractivas, deslumbrantes, autoafirmativas y policromadas personalidades. Vamos, putos cracks. ¿Contradictorio? Pues claro que si. ¿Imposible? Probablemente, pero al menos, debiera existir un destello de esperanza en el hecho de que la dimensión mínima de la supertribu, causa principal de todos los problemas , ofrece también literalmente millones de potenciales candidatos.  




Después de todo lo anterior, regresa a la realidad propia en el entorno natural, a solas, sin más compañía que la naturaleza más salvaje y en ella, vuelve a tomar un lápiz y trazar una línea sobre la hoja de papel, y otra, y otra, y dibujar esos distintos tipos de manos, pies o rostros en retratos que se acerquen con la mayor precisión posible al hiperrealismo de lo que sus pupilas sean capaces de observar con detención, hasta los más mínimos detalles con el silbido del viento o el ruido de la leña ardiendo en la chimenea a su lado como únicas posibles distracciones. Lo mismo que un pincel sobre el bastidor, vamos, a las técnicas tradiciones del oficio pictórico, las que determinaban al fin y al cabo quién coño tenía talento de quien solo era capaz de tirar manchas deformes sobre una tela y creerse con esa mamarrachada estar más cerca de la divinidad. Menudos. Ya lo decía Nietzsche en sus fragmentos póstumos, que sobre el punto principal daba la razón a los artistas antes que a todos los filósofos que han existido hasta ahora: los artistas no han perdido la gran huella por donde camina la vida, amando las cosas “de este mundo”, amando sus propios sentidos… Para Schopenhauer, el arte es producto de la voluntad. Es la expresión de una voluntad individual, la que produce un objeto que es la contemplación de esencias universales, de ideas platónicamente entendidas y por lo tanto, independiente de principios de razón requirentes. Consiste en la capacidad de hacer abstracción de las cosas particulares, cuya esencia se resuelve únicamente en las relaciones, reconociendo en su lugar a las ideas, y poniéndose a sí mismo, el artista, como correlato de las ideas. En otras palabras, en la actitud de abandonar la naturaleza del individuo para elevarse a sujeto puro de conocimiento. Lo que explicaría que Usted vestido de frac, desde su palco en la Opera de Paris, le cierre el ojo al chico guapo del palco de enfrente y se pase la lengua por los labios para lograr que se ruborice y se arregle su pajarita mientras retumba la tsardas húngara tocada por la orquesta sinfónica, esas melodías que empiezan generalmente suaves y bajas como el sentimiento de una esperanza perdida, luego se entrecortan con algo parecido a los sollozos de los amantes que se dicen adiós y sin perder un átomo de dulzura, alcanzan en un prestissimo entrecortado de suspiros el paroxismo de una pasión misteriosa que pronto estalla en una antífora ardiente y guerrera; o se meta a una favela de narcotraficantes en Río a bailar samba en medio de una tocata de percusión con las mujeres moviendo como solo ellas saben todos sus atributos carnales, a la semana siguiente golpee sobre una mesa en el centro de La Habana un shot de ron rodeado de ancianos morenos con sus sombreros de ala alta y al poco tiempo pasee a solas con su perro de raza alguna y un poncho la orilla del mar patagónico sintiendo como se te entumecen los pies, lo mismo a la actriz de cine o la campesina que camina a tu lado, te cubres la cara con una mano y te empiezas a reír solo… de eso se trata todo esto, de impedir los estados de ánimo anti artísticos que son la objetividad, la reflexión, la suspensión de la voluntad y el escandaloso malentendido de confundir el arte con un puente hacia la negación de la vida. ¿Por qué? Porque lo que resulta esencial en el arte es su perfeccionamiento de la existencia, su producir la perfección y la plenitud, porque el arte es esencialmente la afirmación, bendición y divinización de la existencia, y ya. Por eso Usted no puede aceptar jamás, de nadie, absolutamente de nadie, el impedimento a soñar, porque debe ser muy lúcido siempre al saber y conocer el terror propio del hombre [esa gentuza] que no ha querido el mundo como aparece, de la satisfacción entusiasta proveniente de la total aceptación del mundo tal como aparece y de la vida del hombre superior, el artista, puesto que este último se encuentra en condiciones de vivir el eterno retorno de toda cosa puesto que vive la vida como un juego creativo que tiene en sí mismo su propio sentido de la satisfacción, asi que sí, mándelos a tomar por culo, y si quiere, reparta también galletazos. No pertenezca a la supertribu. A ninguna.  



23.10.13

ELOGIO DE LA LOCURA

Image::MS SYBILLE WALTER PHOTOGRAPHER © PARIS::


Con este título, Erasmo de Rotterdam, hace seis centurias atrás, titulaba sus investigaciones relacionadas con la locura… la locura. “La razón, para ser razonable, debe verse a sí misma con los ojos de una locura irónica”, decía Erasmo. También decía que “todo cuanto lleva el necio en el pecho, lo traduce a la cara y lo expresa la palabra. En cambio, el sabio tiene dos lenguas, una para decir la verdad y otra para decir cosas que consideran convenientes según el momento”. De ahí elija Usted, al sabio o al necio… interesante… muy interesante. Podría ser esta, una excelente introducción para llegar a la conclusión de que están, por nuestros días, todos, absolutamente locos. Como una chota. Con el pasar del tiempo, uno va conociendo gente, sentándose frente a una lista interminable de personas, con distintas historias, condiciones y realidades, o frente a un café, una copa o una cena, uno escucha, analiza lo que tu interlocutor dice, y callas. Probablemente, para aguantar aquello, levantas el codo y te tragas el café y pides otro, si es una copa, pides algunas más, y si es una cena, comes lo más rápido posible para terminar cuando antes con aquella cita, y sales a la calle, respiras aire freso y te dices a ti mismo “Este tío, o esta tía, está como una puta cabra”. Y uno, a su vez, está también con un pie dentro de la razón y con otro dentro de la locura, y cuando caes en la cuenta de que ambas se entrecruzan casi con la línea limítrofe desvanecida, te preguntas “¿Dónde coño estoy?”. Gentes aparentemente rectas, socialmente aceptadas y con estilos de vida tradicionales, terminan, después de una conversación, por revelarte, según las entrelineas de sus palabras, que están completamente desquiciados. O al revés, en otros momentos frente a unos y otros con unas pintas de decir “madre mía”, que están completamente cuerdos, o son más valorables desde la intelectualidad, o la razón, que los primeros, o viceversa. Vamos, que en este tema de la locura, la flora y fauna es, francamente, muy amplia. Extremadamente extensa. Un circo.



Se te aparece enfrente el personaje de Austin Powers y le ruegas casi a las súplicas “explícame todo esto, cabrón… explícamelo por favor”, pero Austin no responde… da un triple salto mortal hacia atrás para caer dentro de su descapotable pintado con la bandera británica y en el asiento del copiloto Mini Me con su dedo en el labio, te hacen una peineta y se largan a toda velocidad gritándote “¡Pringado!”… y ahí te quedas, solo en medio de la calle mirando con la vista perdida mientras pirado tras otro pasan a tu lado disfrazados de “gente bien”… putada. Enorme. Y es que así está el patio. A uno lo tratan de loco. Y luego de darte una mirada general, así por encima, sin demasiada profundidad, contestas “Vamos, qué morro!”. Y porque es así caballeros. Abre el periódico, echa una vista rápida a la sección de noticias internacionales, o locales, y te queda el panorama más que claro… y lo más fuerte, es que luego te pasas a la sección de cultura y te los presentan a todos como “Mirad la genialidad de estos pirados”… menuda la peña. Se dice que la locura, en la antigüedad, era considerada como un comportamiento que rechazaba las normas sociales establecidas. También como una privación del juicio o del uso de la razón. ¿Y ahora?... ¿Cómo debería de ser definida?... ¿ha mirado a su alrededor? Pablo Picasso fue considerado un loco… Salvador Dalí también, lo mismo Arthur Rimbaud y tantos otros… y… ¿Se ha preguntado alguna vez por qué permanecen en el imaginario colectivo global y también en las páginas impresas de las enciclopedias?... podría ser, quizá, que no estaban tan locos como se pensaba, por no decir que estaban más cuerdos que todos, y desde ese uso de la razón, crearon toda una mitología de locura alrededor de sus propias imágenes como sujetos, y de paso, con toda su obra. ¿Qué os parece?... ¿Quién estaba más loco, el pirado del artista, o el pirado que le compraba las cosas al otro pirado?... No creo que haga falta una respuesta. Usted mismo. Más pirado estaba el que compraba que el que hacía, y lo más impresionante de todo este asunto, es que ha sido, desde la época de Erasmo de Rotterdam, e incluso antes, exactamente lo mismo, por no decir desde el inicio de los tiempos.



Dice MR Manuel Rivas que ver lo invisible que se tiene delante exige, a veces, un esfuerzo constante, una voluntad astronómica. Y es verdad. Como ese personaje, “Vitrol”, del que hablaba Roberto Matta hace años, ese que ve más allá de las apariencias y rompe esa costa invisible que te permite ver la realidad para llegar a una verdad. ¿Habrá que estar loco para eso?, ¿Qué cree Usted?, ¿O habrá que estar muy cuerdo? Dicen por ahí que la locura no puede vivir sin la razón, porque sólo si la razón puede reconocer a la locura, puede determinar la verdadera importancia de ambas. ¿Para qué? ¿Para reconocer la miseria que a uno lo rodea, para identificar sus flaquezas, su incapacidad para razonar de una forma supuestamente coherente? La relación que se establece en su amorío secreto, con el pasar del tiempo, deriva en el saber y en la experiencia, dicen, y de esta forma no se valoriza en absoluto ni las banalidades ni las falsas creencias, por ende, se evitan fanatismos, cosa que por nuestros días, son materia imperante… ¿no os parece? Si la ciencia ha tenido desde su nacimiento un afán casi enfermizo del reconocimiento universal de una sola verdad, pretenciosa como ella sola en alcanzar la posteridad… ¿Cree Usted que ha logrado, por lo que ve a su alrededor, conseguirlo realmente, sobre todo en tiempos donde nada es una verdad absoluta, y las verdades antaño absolutistas van siendo tiradas por tierra por ellos mismos, por los científicos a medida que avanzan las investigaciones de toda suerte de áreas del complejo universo de la vida? Nadie entiende nada caballeros. Pareciese que hay que moverse, desde la vida personal, como en el inicio de los tiempos, por la más pura intuición. Uno mira todos los productos tecnológicos que aparecen sin cesar como juguetitos manufacturados en Korea con diseño californiano en las estanterías de las tiendas y te entran unas ganas de agarrarla a piedrazos, pero sigues de largo esperando que todos los cretinos que eyaculan con aquella idiotez no terminen por morir de cáncer… o alguna enfermedad similar producto de las ondas microondas de todos esos aparatos. Lo mismo casi no utilizas un teléfono móvil, ni ordenador, ni permaneces en ninguna red social, no tienes coche, tampoco televisión, no compras en supermercados, no tomas medicamentos de ningún tipo ni te metes en un centro comercial. Y eres un loco. Y lo más fuerte de todo es que la gran mayoría de personas [algo así como el 99.5% de la gente con la que convives a diario] que no está de acuerdo en que uno no forme parte del gran sistema de consumo, se esfuerza por hacerte creer de que lo estás, de que estás loco… es muy fuerte. Y si te aburres de aquella mierda de discurso popular y los mandas a todos a tomar por culo, o individualmente, resulta que aparte de loco, pasas a convertirte en una persona intratable, irascible, un loco peligroso, antisocial, dislocado e incapaz de mantener relaciones sociales. Ese es el mundo contemporáneo, la metamorfosis de la razón en locura y la locura en razón. De ahí la desaparición de los límites entre lo que es bueno y es malo, un universo de absoluta sordidez.



Pero esto no es nada nuevo caballeros, ni quien os escribe está descubriendo la pólvora. Ya seis centurias atrás el hombre comenzaba a establecer los sucesos y hechos del mundo de otra manera. Los temas supremos pasaron a ser mundanos, y al revés también. Todo se volvió más cercano y entendible para llegar a la actualidad donde pasó más allá, a entenderse como manipulable. El miedo a la muerte se relaja gracias a su humanización, volviéndose terrenal y por lo mismo alcanzable y comprensible, cometiendo a su vez el error de creer que ese acercamiento daría el pistoletazo de salida a que esos sucesos fuesen dominables o manejables por la mente y el razonamiento humano, improbable si sólo algunos creen conocer la verdadera realidad, la idiotez de creerse un dios. Y ya ve, estamos rodeados de idiotas. Idiotas al cubo. Los que te tildan de loco.



Arthur Rimbaud, Pablo Picasso o Salvador Dalí, por dar sólo un triunvirato de ejemplos precisos, eran catalogados como locos, locos que hacían cosas guapas entonces la sociedad podía estar tranquila, no estaban en manicomios sino encerrados en sus estudios haciendo sus locuras. Y resulta que después empezó a gustar lo que hacían, y después los empezaron a consumir. Y resulta que los tres locos comenzaron a universalizar su locura, y empezaron a dar la vuelta al mundo, Y de repente los locos empezaron a tomar en sus manos asuntos puramente políticos que pasaron a convertirse en un imaginario global, y después, pasar a ser parte esencial de la cultura de la humanidad. ¿No te jode? En las miserables, dictatoriales y rutinarias vidas de la gente cuerda y razonable, ellos se convirtieron en un monumento material e inmaterial de lo que significaba la libertad, la cultura, las ideas y la sanidad de la libre elección, cuyos puentes derivan en un sentido ligado al ejercicio de la democracia. Y como ellos, tantos otros locos como los que inventaron los grandes monumentos de la historia, los edificios más sobresalientes de todas las épocas, los avances científicos magníficos, la independencia de sus países, una comunidad europea después de una guerra siniestra. ¿O qué pasa, que acaso se piensa Usted que aquellos no estaban locos para pensar así de grande? Rimbaud, Picasso, Dalí o todos los representantes protagónicos de todos esos avances para el mundo estaban más cuerdos que cualquiera, con un razonamiento fuera de lo común y a su vez, con la locura como para poder hacer tangibles esas maravillas. Dígame ahora quién está loco… habría que tener muchísimo cuidado al enjuiciar o tildar a alguien de algo, sin saber en su totalidad el universo de las particularidades de cada individuo caballeros… Como dice MR Patricio Pron, una exitosa ficción sobre el regreso de Hitler arroja sombras sobre el presente. Ha vendido una sola novela más de medio millón de ejemplares en Alemania, portada de una docena de revistas y de suplementos culturales donde no se esconde el entusiasmo por la sátira de un Hitler que se transforma en estrella televisiva con partido político propio… y pareciese normal, dado el aumento de los nacionalismos y la xenofobia en el viejo continente producto de la crisis exportándose a toda velocidad por el pensamiento popular de la antaña mayor democracia del mundo. Dígame entonces, donde se encuentra el verdadero razonamiento, o donde se encuentra la verdadera locura… no sabe uno para dónde mirar. Dicho esto, no quedaría, a lo mejor bajo el punto de vista de Erasmo de Rotterdam, como hace seis centurias atrás, más remedio que esperar la propagación, con la misma rapidez, como una plaga, de locos como Rimbaud, Dalí o Picasso, y que vuelvan, como ellos, a hacer lo mismo, y con la tecnología de hoy, incluso mejor. El verdadero y magnífico renacimiento de eso, el elogio a la locura. Será el elogio a la razón.